Diario de León

DESDE LA CORTE

Ave que vuela, a la cazuela

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FERNANDO ÓNEGA
León

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PUEDO proponer y propongo que las fiestas de San Froilán sean objeto de atención en el programa electoral de algún partido y, de forma preferente, del Partido Popular. La base de mi propuesta me parece poco discutible: del San Froilán se hablará mucho estos días, y los partidos incorporan a sus programas todo aquello que es tema de conversación. Especialmente, ya digo, el Partido Popular. Lo puedo demostrar: ayer mismo, se publicaba que ya hay fecha para tener letra del Himno Nacional. Minutos después, don Mariano Rajoy estaba en Antena 3 y nos brindaba la gran novedad: llevará el himno nacional en su programa electoral. Aquí, ave que vuela, a la cazuela. Es de agradecer esa agilidad para captar inquietudes. Asuntos que nunca ocuparon a nuestros políticos son este año argumentos de atención prioritaria. Entre ellos, ése del himno nacional. La oferta de Rajoy sólo se puede mejorar en un aspecto: sería mucho más perfecta si el PP incorporase ya una letra. ¿Cómo no se les habrá ocurrido todavía? Quien proponga una letra del himno nacional en su programa nublará todas las demás ofertas, se convertirá en eje de la campaña y nos hará olvidar incluso a Ibarretxe y su referéndum. Rajoy, en vez de sugerir sólo que la letra futura hable de Monarquía y de España, debería ordenarlo; poner a trabajar a todos los poetas de su partido, tan abundantes y eximios, y hacernos una oferta de letra por escrito. De lo contrario, mal veo el futuro de la letra del himno. Como dirían en mi pueblo, «para himnos está España». Si no hay quien describ a España como nación, ya me contarán ustedes cómo se la mete en un poema cantado. Y no ayudan los antecedentes ni los pronósticos. Los antecedentes, porque ya el general Prim convocó un concurso nacional en el año 1.868, va a hacer siglo y medio, y hubo que declararlo desierto, aunque no existían Anxo Quintana, Ibarretxe ni Carod-Rovira. En cuanto a los pronósticos, caben dos posibilidades. Una, que se haga como quiere Rajoy: que las letras sean aprobadas por el Congreso. Es una aspiración razonable; pero, si hay un texto que sea aceptado al mismo tiempo por el PP, nacionalistas catalanes, rojos de Llamazares o Chunta Aragonesista, al autor hay que hacerlo moderador vitalicio de la Conferencia de Presidentes. Y la otra, que sea aprobada por la SGAE, Sociedad General de Autores. Eso, que da mucha vitola y no enfrenta ideologías, sería casi peor. Una Sociedad de Autores dueña del himno cobraría por cantarlo hasta en las fiestas privadas. Encarecería las paradas militares. Sería el capítulo mayor en los gastos de la Casa Real. Dejaríamos de cantarlo, dada la pasta que nos quitarían por derechos de autor. Casi es mejor dejarlo como está .

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