Diario de León
Publicado por
CAMINO GALLEGO
León

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HACÍA mucho tiempo que la gente no se quejaba de lo que sube la vida. O que no lo hacía tan a menudo. Cierto es que desde que el Año Nuevo del 2002 nos trajo el euro todo se ha encarecido una barbaridad. Y además nos hemos acostumbrado a las subidas, como si nada. De manera resignada. En cambio recuerdo de mis primeros años en el periódico cómo la subida de una peseta en el kilo de pan tuvo una gran contestación social en la España de Franco. Y hace muchos menos años causó gran consternación cuando la gasolina sobrepasó la mítica cifra de las 100 pesetas. Ahora ha superado el euro y no he oído a nadie quejarse. Pero lo del pan, o de los cereales en general, es harina de otro costal, nunca mejor dicho. Como cada día comemos menos, no se nota tanto algún céntimo más en la barrita, la chapata o la baguette. En cambio, cada día consumimos más yogures y como los naturales ya no nos gustan, cada vez salen al mercado novedades, cuyos precios están lejos de los que son sólo de leche. Están de moda ahora los que tienen bífidus y también muesli, cereales... y a estos últimos les ha pillado de lleno la subida, hasta el punto de que su aumento oscila entre los 24 y los 30 céntimos el pack de cuatro. Dicho así parece que no es mucho, pero cuando traducimos la cantidad a pesetas el susto es morrocotudo. ¿Se imaginan una subida de 50 pesetas en un producto de gran consumo ­-no me atrevo a decir de primera necesidad- en la compra diaria? Pues en éste nuestro país del primer mundo ya nadie se asusta y menos lamenta la falta de poder adquisitivo. Poco a poco nuestra cesta de la compra empieza a tener agujeros y por ellos se irán cayendo algunos productos.

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