EN POCAS PALABRAS
Riesgo de fractura
EL PP está jugando con fuego al gestionar frívolamente la sentencia del 11-M. Porque se está manifestando un conflicto interior que va más allá de la confrontación superficial que mantienen algunos segundos niveles. El dilema ha ascendido hasta la cúpula y hoy Rajoy está ya entre dos fuegos: el obstinado en la conspiración, encarnado por Zaplana, el más audaz defensor de la autoría etarra en vísperas del 14-M, y el partidario de enterrar la mentira consciente y de aceptar las cosas como son. En este último estarían Acebes -quien se descolgó de la obstinación oficial en vísperas del 14-M y ahora se niega a dar su opinión sobre la sentencia para no enfrentarse con sus conmilitones- y, por supuesto, Ruiz-Gallardón, plenamente consciente de que la persistencia en el error conduce a la catástrofe. En esta encrucijada, Rajoy se ha mostrado inseguro, con lo que se está exponiendo a que una tragedia que ya condicionó las elecciones del 2004, determine también las del 2008. Pero no sólo esto está en juego: hay riesgo de fractura en las filas populares. Debería pensarlo quien tiene en sus manos el destino del Partido.