CANTO RODADO
Jubilación forzosa
HACE una semana se hablaba en León de las medidas para promover la ampliación de la vida laboral a los 70 años, durante la Conferencia sobre Envejecimiento de la UNECE (región europea de la ONU). Las organizaciones de personas mayores plantearon sus aspiraciones para tener más presencia política, social y económica en el siglo XXI, cuando las expectativas de vida para una población como la española son de casi 78 años para los hombres y 81 para las mujeres. Hace un par de días tuve la suerte de volver a escuchar la voz de Loles Díaz Aledo, maestra y periodista, pero no en la radio, en Radio 5, como acostumbraba, sino en una conferencia sobre periodismo social. Había oído su despedida por las ondas. En septiembre tuvo que poner punto y final «quesitos» solidarios, esas pequeñas cuñas con enormes contenidos sobre las personas con discapacidad, las personas mayores, las empobrecidas por la falta de desarrollo en el sur o por la exclusión social en el norte... El expediente de regulación de empleo de Radio Televisión Española -que entre otras cosas ha capitidisminuido la información local de la radio pública- ha supuesto para esta profesional, verdadera experta en periodismo social, una triste jubilación forzosa. No le han dado ni la más mínima oportunidad de seguir desarrollando su vocación y, al mismo tiempo, han privado a la audiencia de su experiencia. Desde luego, no es el único caso. Pero es lo suficientemente emblemático de las contradicciones del momento. Claro que habrá trabajadores y trabajadoras que recojan felices su carta de jubilación anticipada, y tienen todo el derecho del mundo. Pero también debería existir el derecho a seguir trabajando si uno no quiere abandonar aún el barco de la vida laboral. La era de las prejubilaciones da sus últimos coletazos y en ella queda confundida entre el júbilo y, a veces el desconcierto de quienes, por fin, pueden colgar el mono, la calculadora o el teléfono, la pena de quienes tienen que acallar su voz y apagar sus grabadoras. Buena suerte, Loles.