EN BLANCO
Escenas de matrimonio
TELE 5 LIDERA la audiencia de los lunes con C.S.I. Miami y Escenas de matrimonio . Que el arrogante teniente Horatio y sus suspicaces chicos gusten, nada tiene de particular. Son listos como ardillas, jóvenes y sobradamente preparados. A mayores cuentan con todos los medios del mundo para que ningún crimen quede impune. Si a eso se le añade que la serie se desarrolla en el atractivo Miami y a una hora más que prudente, la audiencia necesariamente será alta. La otra, la versión descafeinada de La guerra de los Rose , también engancha y más de 5.300.000 personas la ven cada noche. Por muy poca correspondencia con la realidad que exista uno entiende la razón que los divorcios se hayan disparado en este país. El fútbol como razón de existir, los rulos permanentes, y todos los tópicos que se reflejan en la serie no son otra cosa que fruto de la rutina que carcome muchas parejas, y frente a la cual en ocasiones sólo resta la solución de la ruptura civilizada, esa que no abunda todo lo que debiera. Estos días observamos con cierta preocupación las cifras alarmantes de divorcios en relación a los matrimonios celebrados. Es el tributo que hay que pagar por haber alcanzado la condición de país moderno. Nos movemos en parámetros ciertamente similares a los países de nuestro entorno geográfico, los cuales ya tenían la posibilidad de hacerlo muchas décadas antes que nosotros lo descubriésemos. Nuestra ley es de 1981. España ya tiene cultura del divorcio. Hoy por hoy a nadie se estigmatiza por ser divorciado o hijo de divorciado. En los colegios ya son legión y ni se repara. Afortunadamente Europa ya no termina en los Pirineos.