Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Que no te engañen, Grajal de Campos Verdaderamente muchos cristianos de la diócesis de León ya vamos estando hartos de las manidas y envenenadas noticias desde Grajal de Campos sobre las tallas que las monjas se llevaron al parecer al monasterio, donde actualmente residen y desde donde continuamente (estoy seguro) siguen derramando el suave aroma de la oración, sobre las personas buenas y no tan buenas de Grajal. El asunto de las imágenes, se resolverá con la sentencia de la competente autoridad civil o eclesiástica, pero todo ese asunto, no debe de incendiar a lo loco el corazón de los cristianos -en este caso-, de Grajal y del resto de la diócesis de León, que como hermanos en la fe, lo sentimos. El verdadero asunto no está en las imágenes, ni en éstas, ni en la cruz procesional de Moscas del Páramo, sino en tratar de introducir el mal donde por naturaleza divina existe el bien, que es la Iglesia de Jesucristo. Se constata que por lo general, en todos estos asuntos envenenatorios, andan siempre los mismos, o sea, a los que el verdadero Dios, les importa un rábano. ¿Para qué quieren algunos tanta imagen de madera si no tienen a Cristo en su corazón? Y ya le contesto, don Isaac Domínguez, su artículo nada afortunado contra el obispo de León y su párroco don Gaspar, publicado en el Diario de León el día 26/11/07. Lo primero calumnia (y eso es grave) porque el obispo no se ha vengado contra la comunidad católica de Grajal, ni lo hace contra ninguno de sus hijos diocesanos, el obispo rige su Iglesia particular a él encomendada con el mejor recto proceder y sabe pero que muy bien, ejercer su oficio de obispo, como de párroco, pues efectivamente ante la escasez de sacerdotes le podemos ver celebrando la santa misa los domingos, en cualquier pueblo necesitado de la Diócesis, por tanto podríamos decir de él, que es un obispo misionero, pero nunca vengativo, señor Domínguez¿ La tradición de los actos litúrgicos sin fe no vale para nada don Isaac, pues no deja de ser un acto o costumbre continuado en el tiempo que los seguimos reviviendo nosotros ahora, porque reconocemos que esas costumbres de nuestros antepasados se basaban en la verdad, ya que nacen de la fe y de la fe y del corazón de Cristo dimana el amor, la humildad, el perdón, etcétera. Es bueno procesionar la imagen de Cristo por nuestras calles públicamente, pero si no se le procesiona constantemente en nuestro corazón por la vida, de nada vale. Y termina usted su pequeño pero mordaz artículo contra don Gaspar y don Julián, yo también lo hago y termino con esto, seguro que el Eclesiastés lo habrá oído explicar muchas veces y no sé lo que habrá comprendido, lo actual hoy y en concreto ese día fue explicar el nuevo sistema económico de la iglesia, con el que todo cristiano debe de estar comprometido. «Ayudar a la iglesia en sus necesidades» es uno de sus mandamientos, no lo olvide, con cuyos medios se puede aliviar las necesidades cristianas, ayudar a familias, retejar templos y cubrir necesidades de pueblos en los que también cabe Grajal. Usted como número uno que fue en su carrera, tal vez pueda enseñar a alguien de lo suyo, pero de lo que estoy seguro, es que en asuntos de Pastoral, no le va a enseñar nada a su obispo -que es el mío- y la leche que pueda mandar ordeñar, no es para bebérsela él, tenga eso por seguro. Pida a Dios que nunca le haga falta a usted. Lo grande de usted sería que pidiera público perdón a Grajal, a don Gaspar y a don Julián, obispo de León, que postrándose ante él, le abrazara y sentirá cómo anida el Espíritu Santo en su corazón. Ánimo Grajal, se te hará justicia y si fuera a tu favor, sé misericordioso, porque la oración de las religiosas y su amor para contigo, vale más de lo que te llevaron. Juan José Delgado Serrano (León). G erardo Seisdedos (León).

tracking