EN POCAS PALABRAS
Impuestos
QUE LAS BAJADAS de impuestos favorecen a la economía productiva y por lo tanto el desarrollo de un país es verdad, pero una verdad a medias. Porque es precisamente la existencia de impuestos, con los que sostener al Estado, la que permite que éste desempeñe su papel equilibrador, moderador, civilizador y de sostén de los más desvalidos. Conjugar la liberalización creadora con una acción estatal fuerte y eficaz es el secreto de la buena gobernación. Así las cosas, resulta perturbador y preocupante que el tópico que se extienda sea exclusivamente el de que las bajadas de impuestos son intrínsecamente buenas. Con la paradoja añadida de que también la izquierda abona gustosamente el estereotipo: ha bastado con que Esperanza Aguirre iniciara su batalla contra el impuesto sobre el Patrimonio para que Rodríguez Zapatero anunciase la desaparición de este tributo en estas vísperas electorales. Este afán progresista de emular a la derecha en lo fiscal resulta contraproducente. Pero, además, confirma la tesis de que quienes tienen a su cargo el futuro albergan una concepción muy poco grandiosa de su propio papel y del que correspon- de a las políticas de Estado.