Diario de León

TRIBUNA

El leonés, derechos lingüísticos y universalidad

Publicado por
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ
León

Creado:

Actualizado:

IMAGÍNENSE ustedes que se promulga una ley que protege unas casas tradicionales, pongamos por ejemplo, las pallozas, otrora bastante más extendidos por la geografía leonesa. Una ley que permitiera a las personas que las utilizan disponer de los medios necesarios (ayudas, materiales, profesionales que conozcan los métodos constructivos tradicionales¿) para que puedan conservarlas, para que pueda seguir formando parte del paisaje rural del territorio en que se enmarcan. Nadie alzaría la voz diciendo que no es conveniente resucitar una arquitectura tradicional ya muerta, que hay que ser más universal, y que ya tenemos la suerte de vivir en unos hermosos pisos de ladrillo. Bueno, pues el gallego y el asturleonés forman también parte del patrimonio cultural de los leoneses, y existe una legislación de marco europeo, pero ratificada por España que ya protege los derechos lingüísticos de sus hablantes, así como de las personas que viven en la zona en la que tradicionalmente se utilizan y quieren participar de ellas. El rechazo popular que despiertan las lenguas distintas del castellano es, en parte, comprensible. Todas ellas, castellano o español incluido, han sido utilizadas como símbolo identitario, como rasgo identificador, casi siempre intolerante y excluyente, del pueblo defendido por el correspondiente nacionalismo. Evidentemente, el leonés tiene un significado de identidad, nos dice que formamos parte de una, de varias comunidades culturales, que es preciso ver con perspectiva. Nos explica que desde hace miles de años existe una fuerte vinculación humana al norte y al sur de la cordillera Cantábrica, que se tradujo en un reconocido rasgo cultural que hoy día pervive y que ha recibido muchos nombres (entre ellos asturiano, leonés, etcétera). Su fuerte afinidad con el gallego nos dice que durante siglos compartieron un mismo espacio político y muy posiblemente una misma norma, revelándonos un marco cultural más amplio, en el Noroeste, mientras que su notable relación con el castellano nos muestra el carácter de León como transmisor entre Noroeste y Meseta, así como su participación, por supuesto, en el conjunto español. Por lo tanto, el leonés es un mal elemento para construir sobre él una identificación unívoca y exclusiva con lo leonés, por lo que se entiende que exista cierto rechazo popular hacia él cuando existen grupos políticos que fuerzan artificialmente esa relación, e incluso se inventan una lengua lo más distinta posible al gallego, al castellano y a cualquier cosa conocida, leonés tradicional inclusive y además pretenden que sea distinta del asturiano. Igualmente abusivo es el uso político que se hace del gallego, utilizado como argumento de singularidad cultural del Bierzo o Sanabria, cuando no de su identificación plena con la Galicia irredenta, cuando la realidad es que no se está realizando ningún esfuerzo para conservar el gallego tal y como se habla en Ancares y en El Bierzo no permitiendo percibir su continuidad lingüística con el asturleonés occidental del que participan las mismas comarcas. En cuanto a los detractores de la conservación del leonés. No hemos entendido bien lo de la universalidad cultural. No se trata de elegir entre leonés o castellano y considerar absurda e inútil la promoción del leonés, porque supuestamente ya está muerto y porque ya tenemos una lengua con un ámbito más amplio. Si somos coherentes con este universalismo mal entendido, verdaderamente un unitarismo cultural, renunciemos también al español, lastre también para la comunicación global, y abracemos el inglés, comamos hamburguesas, bebamos Coca-Cola, compremos en centros comerciales y alimentemos nuestro intelecto con programas de televisión sobre noticias de famosos. Eso es la muerte de la Cultura. La verdadera universalidad cultural es aquella en la que participan todas las lenguas, todas las culturas, todas las perspectivas, todas las razas¿y todas ellas evolucionan, se mezclan o diferencian, y nos son útiles. Universalidad no es que utilicemos todos una misma lengua, sino que utilicemos muchas, que participemos de ella desde nuestra propia cultura, compartiendo los distintos ámbitos, geográficos o temporales, en los que ésta se enmarca, sucesivamente más amplios. El leonés no está muerto. Si nunca lo oyeron, si nunca lo leyeron, es porque no le prestaron atención, tal vez porque no lo reconocen, tal vez porque lo rechazan al identificarlo con exclusión y nacionalismo y, sin duda, porque nunca fueron a su encuentro. Si quieren ver pallozas vayan, por ejemplo, a Ancares. Si quieren escuchar leonés vayan a Vega de Espinareda, a Matarrosa del Sil, a Fornela, a Palacios del Sil, a Cabrera, a Sanabria, a Omaña¿ (es el mismo que el de otros pueblos y conceyos asturianos) y presten atención, abran sus oídos y sentirán una forma de comunicación que mantiene una relación íntima con el paisaje, con la vida cotidiana en los pueblos, una lengua conservada marginalmente procedente del latín de la Asturia, del romance medieval del Reino de León.

tracking