AL TRASLUZ
No tan sorprendente
LAS CAMPANAS de la iglesia de Cuadros repicaron alegres por la liberación de las dos cooperantes capturadas. Mercedes García ya ha expresado su voluntad de regresar a Somalia, tras visitar a su familia leonesa. ¿Sorprendente? El corazón es un viajero incansable, pero no hace turismo. Pobre Africa, campo de experimentación para la barbarie de los países desarrollados. En el libro «El fantasma del rey Leopoldo» se nos explica el vil reparto del continente negro por las potencias europeas, entre ellas la tan civilizada Bélgica, cuyo monarca creó en el Congo un engranaje de exterminio masivo de la población nativa, enmascarado bajo la hipocresía de fundaciones y sociedades filantrópicas. Muchos de los actuales problemas provienen del colonialismo del siglo XIX. Recientemente, he visto con mi hijo Eduardo la película « Diamantes de sangre», una encerrona paterna encaminada a que percibiese que la atractiva violencia de los videojuegos no debe parecernos tan inocente cuando sabes que en ciertos países hay niños soldado y la guerra no es una partida que puedes volver a comenzar si eres alcanzado por un disparo. Qué admirable la labor de Médicos sin Fronteras, como la de tantos sacerdotes que desempeñan su abnegada labor en zonas donde los ojos ya no tienen lágrimas que derramar. En nuestra sociedad desarrollada, un mero revés enseguida nos convierte en catedráticos en pesimismo, a muchos sin ni siquiera haber arriesgado una brizna de amor, sin embargo, hay tierras en las que la luz brilla pese a tragedias, calamidades y horrores. El sufrimiento de Africa tiene muchos culpables, remotos y cercanos. Como Ulises soñaba con volver a Itaca, pero enseguida anheló el mar, Mercedes desea volver. ¿Sorprendente? Y qué no lo es en la condición humana...