TRIBUNA
Antileonesismo
Hace unos días una cadena de televisión de ámbito nacional transmitió un programa sobre una feria medieval en la población castellana de Santo Domingo de la Calzada en la provincia riojana. Las imágenes eran atractivas y alegres. De pronto, aparece en pantalla unos lanzamientos de flechas sobre una diana. La diana era un león. Parecería lo más natural que la diana fuera un moro o un escudo de la media luna, pero no, era un león. A simple vista parecía una «bobadina», pero no lo era. Era una práctica muy habitual en la Edad Media. Fue la cruel realidad durante siglos. Fue la consecuencia del antileonesismo de los castellanos conforme a las leyendas y cantos de gesta y, por lo visto, sigue en vigor para algunos historiadores modernos y contemporáneos. Son abundantes y bien conocidas leyendas castellanas llenas de desprecio y odio contra el Reino de León. Es curioso que en León nunca existió ni existe animadversión contra Castilla, ni contra ningún otro pueblo de España, gracias a Dios. Hoy es frecuente oír a los más altos dirigentes políticos populares como a los antipopulares (antes socialistas), que la Autonomía de Castilla y León es un hecho irreversible. El último que lo ha dicho fue un expresidente de la Junta autonómica. Que tan alto dirigente diga cosas así demuestra el carácter y el conocimiento que tiene esa persona de la democracia. Esas palabras son dignas de un dictador o de un oligarca, jamás de un demócrata. En democracia no hay ni puede haber nada irreversible. Si algo, hecho de buena fe, no funciona, se cambia, Esa es precisamente la grandeza de la democracia. Ocurre algunas veces que un gobierno toma una decisión que cree es buena y realmente, en ese momento parece buena y eficaz. Pasado algún tiempo, esa decisión puede perder su eficacia y hasta puede llegar a ser negativa. Un buen gestor no dudaría en cambiar la decisión enseguida. Nunca admitirá, ni dirá que la decisión tomada es irreversible. Esa es la diferencia entre un demócrata y otro que no lo es. Ocurre algunas veces que un gobierno toma una decisión que resulta ser equivocada. En este caso, el buen gestor debe cambiar rapidamente la decisión tomada para evitar males mayores. Un político honesto no debe temer reconocer su error, que se ha equivocado. De humanos es errar y de sabios rectificar. Los ciudadanos agradecen la sinceridad de los gobernantes, incluso cuando se equivocan y lo reconocen. Al fin y al cabo, demuestran que son seres humanos y pueden equivocarse. Ocurre, desgraciadamente, algunas veces que un gobierno toma una decisión arbitraria para beneficiar a unos ciudadanos, perjudicando a otros. En este caso, el gestor, no solamente no reconoce el error de su decisión, sino que dice: esto ya está hecho y es irreversible, es definitivo. La formación de la Autonomía de Castilla y León fue una decisión arbitraria. No pudo ser una decisión acertada porque, desde un principio, los resultados eran desastrosos para los leoneses y muy favorables para algunos castellanos y, sin embargo, nadie cambió la decisión. Nada se ha hecho, nada ha cambiado. Tampoco fue una decisión equivocada porque nadie reconoce el error, mas bien al contrario, se reafirman en su decisión de que todo siga igual Por lógica matemática, si la formación de esta Autonomía no fue buena en su tiempo, ni una decisión equivocada, tuvo que haber sido una decisión arbitraria. Y, si esta lógica matemática no fuera suficiente, añado los siguientes argumentos. 1º Castilla y León nunca fueron un solo Reino ni una sola región. Fueron dos Reinos y luego dos regiones y, por cierto muy diferentes. La Historia es implacable en sus hechos y demostraciones. El león en la diana no es una inocentada, fue la cruel realidad en el transcurso de los siglos. Y, si Castilla y León no fueron una región, no podían formar una Autonomía conjunta conforme a la Constitución Española, muy clara en este apartado 2º Las diferencias entre algunas provincias leonesas y otras castellanas igualan o superan el 35% la diferencia en renta per cápita. Esto es una clara evidencia de que la formación de la Autonomía no perseguía la vertebración e igualdad de las provincias, sino el enriquecimiento de unas a costa del empobrecimiento de otras. 3º No querer ver la equivocación ni reconocerla y reafirmarse en el error hasta llegar a decir que la decisión tomada es irreversible, es una de las pruebas más evidentes de que la formación de la Autonomía de Castilla y León fue una decisión arbitraria. Las provincias beneficiadas son muy conocidas por todos los ciudadanos y las perjudicadas también. Hace mil años, el deporte y entretenimiento de los castellanos era acribillar a flechazos los símbolos leoneses. Hoy, el deporte y el entretenimiento es insultarnos y despreciarnos. Antes, no podían hacer otra cosa porque nunca estuvieron por encima de León. Hoy, nos han reducido a simples criados, pueblerinos incultos dicen, con la amenaza de que esta situación es irreversible, conculcado los derechos más sagrados del pueblo leonés ¿Se atreverían a hacer y decir lo mismo contra los símbolos o los derechos de cualquier otro pueblo de España? Yo creo que no. Si alguien puede demostrar lo contrario, me gustaría saberlo.