EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Zapatero se explica Exageraciones
EL PRESIDENTE del Gobierno fue protagonista del informativo matinal de TVE y explicó su propuesta de reducir en 400 euros la cuantía del IRPF a asalariados y pensionistas, una medida que ha sido duramente criticada por la oposición. Zapatero aclaró que la medida no es una medida electoralista, sino un compromiso programático, y recordó que aún no ha iniciado la campaña electoral: «sería poco decoroso, y más siendo el partido en el Gobierno, haber lanzado esta propuesta durante la campaña». Según el jefe del Ejecutivo, la medida anunciada, supone 5.000 millones a las arcas del Estado, cantidad que, dados los 20.000 millones de euros de superávit con los que cerró 2007, es asumible. «Tenemos una capacidad para financiar políticas sociales como nunca antes», subrayó. Zapatero insistió en que se trata de una medida «progresiva», y eso sí que no se tiene en pie: alguien debería explicarle al presidente en qué consiste la progresividad. COMO era de prever, la precampaña se desarrolla en un clima desaforado y de crispación, frecuentes mentiras, argumentos falaces o sofistas y un escaso sentido de la medida, que es lo que más ofende a la inteligencia. Cuando alguno de los actores enuncia una propuesta -pongamos por caso la tan opinable de los 400 euros de devolución del IRPF anunciada por Zapatero-, todos sus adversarios políticos se sienten obligados a saltar como un resorte y a criticar inflamadamente el anuncio, en términos desproporcionados y excesivos en todos los casos, casi sin excepción. De esta medida, que imita la adoptada en Estados Unidos para estimular la demanda interna, se han dicho verdaderos disparates. Incluso que reproduce viejas prácticas caciquiles de compra de votos. Ocioso es decir que esta exageración no pasa inadvertida para los ciudadanos, que tienden naturalmente a inclinar el péndulo en sentido contrario hasta convertir el denuesto en elogio. Si el común de la clase política fuera más inteligente, se cuidaría mucho de exagerar las objeciones de forma que no terminen convirtiéndose en alabanzas.