EN EL FILO
Nos deben un careo
LUCHAN por ocupar espacios en la tele. Aman la televisión como si todo lo que no apareciese en la pequeña pantalla no existiera. Y tal vez no exista, especialmente para la mirada que no sabe distinguir entre realidad e imagen. Pero tanto amor va acompañado de miedo a que la propia imagen, que es la del líder a punto de recoger el laurel de la victoria electoral, llegue distorsionada al espectador por un titubeo, una contradicción o un gesto agrio que desmienta la serenidad beatífica del político superior. Aburren a la gente cuando se convierten, los líderes políticos, en protagonistas exagerados de los telediarios, como si la vulgaridad que expresan pudiera competir con la importancia de otras noticias de mayor calado. Y es que la gente desearía, como antídoto a esa lluvia de eslóganes que lanzan sobre ella, asistir a un careo entre los dos líderes que se despellejan a distancia. Pero eso es arriesgado para quien no se atreve a correr el menor riesgo en la convicción de que tiene la victoria al alcance de la mano. Ninguno de los dos partidos mayoritarios tiene asegurada la victoria, y el PP aún menos que el PSOE, a no ser que la economía avive el ritmo de su desaceleración y siga lanzando trabajadores al paro, lo que el popular Pizarro seguiría usando con ardor progresivo y su acreditada habilidad de empresario. Por lo que dicen los electoralistas del PSOE, los debates televisados entre los líderes de los dos grandes partidos deberían incluso regularse con vistas al futuro, mientras que los expertos «populares» negocian la celebración de esos cara a cara sin dar muestras del menor entusiasmo, como si Rajoy, que tiene una facilidad de palabra superior a la de Zapatero, no fuera a salir airoso del duelo. Claro está que no todo se reduce a hilvanar correctamente las palabras, ya que lo más importante es hilvanar coherentemente las ideas y los argumentos. Sería interesante un careo entre los dos líderes, pero sin que el moderador, neutral obviamente, tolerase la escenificación de dos discursos simultáneos, y sin que ningún participante diera respuestas ajenas a las preguntas del otro, como sucede tan a menudo en los debates de los tertulianos. ¿Habrá debates entre Zapatero y Rajoy? El PSOE no podría tolerar que el PP vetara a la televisión pública, dirigida por un periodista cuyo nombramiento fue consensuado por los dos partidos, y es de esperar que los negociadores 'populares' cedan algo a última hora si los sondeos les siguieran siendo moderadamente adversos.