EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Arcaico fanatismo Obama y Clinton
LA ORGANIZACIÓN ilegalizada Batasuna, cuyos líderes están mayoritariamente en prisión por colaboración con ETA y por su obstinada insistencia en mantener vivas las siglas del entorno político proetarra, hizo público un comunicado a través de Gara en el que afirma que la actual coyuntura tras la detención de sus dirigentes y la suspensión de los partidos de la izquierda abertzale, «es el momento para el compromiso y la lucha» contra la «estrategia de guerra» del Estado español. Tras un llamamiento a secundar la huelga general convocada por la izquierda abertzale para hoy, los portavoces de Batasuna insisten en que las «redadas» contra sus miembros y las «ilegalizaciones» de ANV y EHAK-PCTV suponen una «estrategia de guerra contra los ciudadanos. Ni el lenguaje es ya inteligible, ni la opinión pública se impresiona con estos alardes de fanatismo, ni tienen los radicales la menor oportunidad de levantar cabeza si persisten en otorgar respaldo a la violencia. BARACK Obama arrasa. Allí donde va, gana elecciones y futuros electores. Hillary Clinton resiste, pero la suya parece una derrota anunciada, salvo que los barones del Partido Demócrata decidan apostar por lo conocido frente al vértigo que supone el político negro. Pero si, al final, hacen suya la voz de los votantes demócratas y optan por apoyar a Obama, entonces se abrirá un ciclo nuevo. Siendo, como parece que será el senador John McCain el candidato republicano, habrá llegado el momento de poner en marcha lo que los colegas de Washington llaman la «máquina de picar carne». Obama será despellejado como lo fue Bill Clinton durante los infames días del «caso Lewinsky». Contra él, valdrá todo: lo real y lo inventando. Los grandes medios de comunicación que han apoyado a George Bush en la miserable aventura de la guerra de Irak -los mismos que hasta ahora han respetado a Obama cargando contra Clinton- se quitarán la careta. Hillary podría ganar a Mc Cain, Obama lo tiene mucho más crudo. Por eso los conservadores le han respetado... hasta ahora. Le necesitaban como ariete contra los Clinton. Si «pasa el corte», irán a por él.