CRÓNICAS BERCIANAS
Bienvenidos a la república inversa
EL INDIVIDUO que rotuló en su día las puertas del Manzanal con el conocido «Bienvenidos a la República Independiente del Bierzo» debería colgar otro cartel de saluda coincidiendo con los años electorales. Tal vez debiera optar por un amable «Bienvenidos a la República Inversa del Bierzo» o si lo prefiere por un «Bienvenido a la República Independiente e Inversa del Bierzo». Cuando hace unas semanas, como ahora, los noticieros derramaban pesimismo sobre la situación económica del país, aquí delirábamos con proyectos millonarios relacionados con las energías renovables o no tan renovables como el de los ciclos combinados de gas que Endesa apura en la central de Compostilla II. En cambio, cuando los candidatos de los grandes partidos no tienen ya medida en sus ofertas electorales en todos los campos; el social, el laboral o el cultural, entre Piedrafita y El Manzanal no vislumbramos ni una ocurrencia que llevarnos a la boca reseca de nuestras ilusiones. Aquí, contra natura , lo que se ventila hasta ahora es quién ha hecho menos o con mayor impuntualidad. Si el PSOE no ha colmado las aspiraciones de la Ciudad de la Energía o si ha demorado la llegada del AVE no hay un socialista que prometa que en los próximos cuatro años se redoblarán los efectos de la ubre energética o que se recortarán los plazos para el disfrute de la alta velocidad. Pero tampoco surgirá cargo popular alguno que apunte que pueden hacerlo mucho mejor que sus antagonistas. Y viceversa, si el PP no ha cubierto las expectativas desde la Junta sobre infraestructuras viarias como la Ponferrada-Villablino o sobre la atención a las cuencas, no es ya que nadie del Partido Popular haya dado un paso al frente para camelarnos otra vez, es que a ningún socialista se le ha ocurrido siquiera aventurar que esa ronda la pagarán ellos si prosiguen en el Gobierno. Hay quien se lleva las manos a la cabeza cuando en plena precampaña electoral se apuesta por la tesis «marxista» del y además dos huevos duros. Yo, sinceramente, lo que lamento no es ya que aquí, pese a tratarse de una convocatoria nacional, se siga girando sobre los mismos proyectos como el jumento a la noria, sino que no se dé rienda al festival del compromiso y a las ofertas desbocadas que son consustanciales a cualquier campaña. Hay quien quiere relacionar tanta tristeza en la concurrencia de ideas nuevas y prometedoras para esta comarca en lo que le acaeció a una diputada, ahora decapitada, que auguró miles de empleos sin demasiado tino ni rigor. No sé. Pero lo que a mí me gustaría es que a escala comarcal se empezará a rivalizar ya con los 400 euros de Zapatero, con el dentista gratis de Rajoy o con las rebajas fiscales a tutiplén. Si hay que dejarse engatusar otra vez con la democrática obligación de acudir a las urnas, al menos que sea bajo los efectos de un placebo de sabor delicioso. Ojalá Cabrera el miércoles y Pizarro ahora en marzo muden esa tendencia. No se vean imbuidos por esa sensación que como decía Vázquez Montalbán convierte al Bierzo en una tierra mágica que a veces desaparece sin que te des cuenta, y que la república electoral inversa devenga en una monarquía absoluta de propuestas de todo tipo. Al menos nos reiríamos un poco.