CON VIENTO FRESCO
Les conviene la tensión
HOY LUNES, de acuerdo con sus palabras a Iñaki Gabilondo, el presidente del Gobierno comenzará su anunciada dramatización de la política. En realidad debería haberle dicho al desvergonzado locutor que continuaría con una práctica que, desde hace cuatro años, ha convertido la política socialista en un remedo de la agit-prop estalinista. Cuando las ideas faltan y las propuestas políticas se reducen a comprar descaradamente votos con el dinero del Estado, no queda más remedio que utilizar el insulto o los espantajos más groseros para atacar al contrario. Sin duda las propuestas electorales del PP son discutibles y, algunos casos, rechazables; pero en lugar de contraponer otras o de criticarlas con razones convincentes, se dedican a anatematizarlas y diabolizarlas. Se satanizan las ideas del adversario sobre inmigración, seguridad ciudadana, terrorismo; pero hay problemas objetivos que desmienten toda la tramoya. Lo prueban las opiniones de los españoles que ven negro el futuro de sus economías y que deploran la falta de ideas del gobierno y los juegos malabares por ocultar o aminorar la crisis y las cifras del paro. Pese a ello, las encuestas electorales no dan un vuelto a la situación de empate técnico entre los dos grandes partidos. Rodríguez Zapatero, quitándose la careta, descubre el juego ante Gabilondo: hay que tensionar a la sociedad pues eso es lo que le conviene al partido socialista. Los espantajos que parecen movilizar a un sector de los posibles votantes es la falsa polémica con la Iglesia, el anticlericalismo, el dividir de forma maniquea a los españoles entre una derecha oscurantistas, heredera del franquismo y una izquierda progresista, legitimada en la derrota republicana; ni una ni otra existen ya. Muchos viejos socialistas no se creen esas patrañas. La salida de militantes hastiados de la política del PSOE y, en general, de la inanidad de una izquierda extravagante y divagante es conocida. Sin embargo, se compensa con la llegada de nuevas hornadas de jóvenes que sueñan con un mundo mejor; creen, con su escasa formación intelectual, que lo encontrarán en esa izquierda de oropeles pero vacía de ideas. Hace años el historiador comunista Jean Ellenstein, cuando ya había tomado un rumbo que lo alejaría del PCF, hablaba con pesimismo de la facilidad con la que el discurso de la izquierda logra enganchar en sus redes a los jóvenes que, antes de la desilusión ineluctable de muchos de ellos, apoyarán con su voto políticas que objetivamente no les benefician. Es a esos jóvenes a los que busca tensionar el secretario general del PSOE, atraerlos al redil de una ideología cada vez más inane y a una política que solo sirve de asidero de muchos vividores de la misma. La mayoría de los desencantados abandonan la política, se retiran a sus cuarteles de invierno; otros, por el contrario, siguen en la brecha no por necesidad del pan de los cargos públicos, sino porque llevan sus preocupaciones al ámbito de lo colectivo. Así Lorenzo López Trigal, catedrático de geografía en la ULE, antiguo secretario leonés del PSOE, que hoy encabeza la candidatura electoral del partido Ciudadanos. Como su partido, tiene ideas y quiere defenderlas públicamente. Quizá en esta pelea entre los dos grandes tenga pocas posibilidades de éxito, sobre todo porque deberían haber ido unidos al partido de Rosa Díez, con el que comparten casi todo; pero aunque no obtengan diputados en León al menos introducirán en el debate político ideas y propuestas. En este sentido, que sean bien venidos.