EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Hacienda y los ricos Intolerancia
POCO después de que se descubriera en Alemania una red de evasión fiscal que implicaría a personas muy relevantes, el colectivo español de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) denunció que alrededor del 86% de las fortunas españolas con un patrimonio superior a los 10 millones de euros elude sus obligaciones fiscales al no declarar el Impuesto sobre Patrimonio. Según los cálculos de Gestha, realizados cruzando los datos de los tramos de la base imponible del Impuesto de Patrimonio con los datos de la banca privada, el 18% de las personas con unos bienes valorados en una horquilla entre medio millón y un millón de euros defrauda actualmente a la Hacienda Pública, mientras que la elusión sube al 45% en patrimonios estimados entre uno y diez millones de euros. Resulta chocante, en todo caso, que esta denuncia la realice un colectivo de funcionarios públicos encargados de reprimir el fraude, y que nadie haga nada. DESDE EL punto de vista político, el acontecimiento más grave de esta precampaña electoral ha sido el boicot vociferante y agresivo que ha impedido hablar en lugares públicos a tres candidatas -las tres eran mujeres, casualmente- que concurren a las elecciones generales del 9-M. En los tres casos, la horda intransigente residía en recintos universitarios. Nuestro sistema de convivencia democrática, fundado en la Constitución, se basa en la posibilidad de que el otro tenga razón. Y quien esté tan persuadido de sus razones que no considere siquiera en la eventualidad de estar equivocado, no forma parte de esta sociedad tolerante que vive en paz en virtud de un gran contrato social. Es, pues, preciso, que estos criterios adquieran visibilidad y rotundidad. Y para ello, habría que consolidar los delitos electorales en el Código Penal de forma que toda la sociedad se percatara de que quien impide expresarse a alguien que ofrece opciones constitucionales, quien le niega la posibilidad de hacer proselitismo de un ideario, tiene que ser radicalmente excluido de la convivencia.