Diario de León
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FEDERICO ABASCAL
León

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EL CUBO y la brocha en manos del líder, ensuciando una fachada con el cartelón de su mejor sonrisa, es realismo inexpresivo y en desuso; la modernidad del nuevo milenio exige transmitir significados, y el de anoche venía a ser la atracción que las dos fuerzas políticas con clientelas mayoritarias ejercen sobre una sociedad que, por afinidades, se polariza en tres sectores: el socialista, el popular y la abstención. (Lo antedicho no menosprecia la dignísima representatividad democrática de los partidos nacionalistas o regionalistas, ni obviamente la de IU y sus versiones periféricas, pues hoy se trata de la confrontación directa por la presidencia del poder ejecutivo, y no de las minorías que harían posible/imposible la confección de un Gobierno). Están muy igualadas las fuerzas del PP y del PSOE, y anda cerca de ellos la abstención, en Cataluña al menos, donde habría crecido hasta 17 o 18 puntos el desafecto a la política desde las elecciones del 2004. Se tiene la idea, bien fundada estadísticamente pero no categórica, de que la abstención favorece a la derecha, lo cual puede ser aún más cierto ahora por el hecho de que varias medidas del presidente Zapatero han irritado y hasta encrespado a los sectores más conservadores, o simplemente conservadores, y a la alta jerarquía de la iglesia católica, todos los cuales han mostrado ya en la legislatura gran capacidad de movilización. De ahí que el 9-M no sea lógico que al PP se le quede algún votante en casa. Al conocerse los primeros eslóganes se ha comprobado que parecen elaborados con dosis moderadas de inteligencia e imaginación. En el primero del PSOE, «Vota con todas tus fuerzas», hay una petición a su electorado para que eche el resto, es decir, para que haga un esfuerzo por desplazarse hasta la urna y se lleve a un vecino de paso. El eslogan del PP, «cabeza y corazón», transmite seriedad/coherencia, por un lado, y proximidad y afecto al ciudadano, por el o tro. Pero no llama al voto, que el conservador ya está seguro y no hay por qué despertar a los jóvenes airados que dieron hace cuatro años la victoria a Zapatero. Ha crecido en los últimos días la esperanza «popular», así se ve cómo Rajoy ofrece la paz a los nacionalismos, sobre todo a CiU, por si el 9-M llegaran a cumplirse sus sueños. La campaña en Cataluña, con la mayor abstención augurada hasta ahora, va a desarrollarse con recelos políticos, algunos transversales. Rajoy y Mas calcularían ya, respectivamente, lo que el primero puede conceder al segundo, y lo que éste puede exigir al primero.

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