EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
El PP mantendrá las nucleares España y el G-7
AUNQUE la declaración pueda sonar impopular, el PP demuestra coraje y realismo al negarse a aceptar que este país prescinda de la energía nuclear, que es fundamental para reducir la fuerte dependencia exterior y para proteger el medio ambiente. El programa colgado en la web del PP, dice sobre este asunto: «Impulsaremos un consenso con las principales fuerzas sociales y políticas que incluya, en relación a la energía nuclear: mantener los emplazamientos actuales y gestionar la vida útil de las centrales existentes en línea con las tendencias internacionales y con el asesoramiento del Consejo de Seguridad Nuclear. Intensificar los recursos y el esfuerzo investigador para la completa reutilización de los residuos». Esta redacción, pese a su ambigüedad, no implica construir más centrales, pero sí supone una apuesta por la energía nuclear. No tan nítida como la del francés Nicolás Sarkozy, el ejemplo en el que se ha inspirado el PP para otras cuestiones, pero sí evidente. HAY diversas maneras de medir la riqueza, tanto absoluta como relativa, de un país, y el Banco Mundial ha estimado que la economía española ocupa la undécima posición en el planeta en términos de paridad de poder de compra. La clasificación está encabezada por EEUU, cuya economía tenía en 2005 un valor equivalente a 12,3 billones de dólares, más del doble que China (5,3 billones de dólares), que ocupa el segundo lugar en el ránking. En el caso de España, el Banco Mundial le asigna un peso económico equivalente a 1,18 billones de dólares, claramente por debajo de Brasil (1,58 billones) pero algo por encima de México (1,17 billones de euros). Por delante de España se encuentran, por este orden, Japón, Alemania, India, Reino Unido, Francia, Rusia e Italia, con un PIB estima superior a los 1,6 billones de dólares. Muy cerca de España se encuentran también Canadá y Corea (puestos 13 y 14), con una riqueza anual superior al billón de euros. Así las cosas, no parece que España sea invitada a formar parte del G-7, aunque, paradójicamente, está por delante de Canadá, que sí está en el grupo.