Diario de León

CON VIENTO FRESCO

Lenguajes totalitarios

Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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LEO la prensa del domingo displicente. Todos los periódicos ocupan buena parte de sus páginas con las elecciones de marzo. Se ha abierto la campaña el viernes y durante un mes nos bombardearán con noticias y comentarios hasta el aburrimiento. Se informa de los mítines celebrados o por celebrar de los principales espadas; se hacen más promesas demagógicas, incluida la de proporcionar mejor alcohol a los jóvenes pensando en captar su voto; se comenta el debate de Solbes y Pizarro y se da ganador según el color de la cabecera del periódico; se especula con el que hoy lunes mantendrán Zapatero y Rajoy que, a diferencia del guante blanco de aquél, será a cara de perro. Algún medio informa de nuevos sondeos: el PSOE no se despega del PP, que recorta su desventaja, pese a la estrategia de la tensión. Esa estrategia patológica justifica incluso las actitudes más antidemocráticas a las que estamos asistiendo. Actitudes antidemocráticas y comportamientos totalitarios. María San Gil, Dolors Nadal, Rosa Díez y los concejales del PP agredidos en Parla son ejemplos de una intolerancia y sectarismo que algunos pocos practican, pero muchos incitan y aplauden porque les interesa la estrategia de la tensión. Rosa Díez se extraña del lenguaje pervertido que algunos emplean como estrategia de la tensión. «Es paradójico, dice, que los fascistas llamen fascistas a los demócratas». En eso consiste el lenguaje totalitario, como estudió Jean-Pierre Faye en su libro Los lenguajes totalitarios . La palabra deja de ser un medio de comunicación para convertirse en instrumento de imposición, coacción y manipulación. Anclados en el más obtuso antirracionalismo, los totalitarios no buscan predicar verdades sino excitar sentimientos o emociones, provocar miedos que paralicen al contrario, al que se demoniza, como señala Winckler: los enemigos son criminales, sabandijas, cobardes, embusteros. Todo esto justifica la violencia contra ellos. Uno creía que ese tipo de ideologías ya habían pasado a la historia, pero en España parece que aún funcionan. ¿Cuáles son los mecanismos psicológicos que provocan estas visiones dualistas y antagónicas, en las que la emocionalidad ciega completamente a los que las profesan?. En su necesidad de supervivencia, dice el catedrático de Fisiología humana de la Complutense, Francisco J. Rubia, en su libro El cerebro nos engaña , las emociones juegan un papel importantísimo en nuestra conducta, pero también en nuestras funciones cognitivas. La emoción es más antigua que la cognición y, desde luego, el organismo se fía mucho más de ella que de la racionalidad. El cerebro no ve las cosas tal y como son en la realidad, sino tal y como le interesa en relación a la supervivencia del propio organismo. Creo que la clave de muchas de las cosas que ocurren está en ese intento de algunos por sobrevivir viviendo de la política, aunque para ello tengan que apelar a los instintos más irracionales de la gente. En una entrevista, el socialista José Bono después de tachar de intransigentes a los populares ¡cómo no, siendo él tan ecuánime y de buen talante!, manifiesta que «los votantes del PSOE y del PP tienen menos diferencias entre sí que sus dirigentes». Creo que tiene razón en lo que dice: muchas veces esas diferencias, que sin duda existen, son en buena parte artificiales, las crean interesadamente los políticos apelando a las emociones irracionales que excitan los odios, las pasiones, los antagonismos.

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