Diario de León
Publicado por
CARLOS CARNICERO
León

Creado:

Actualizado:

SE CONFIRMA la convicción de que en televisión no importa tanto lo que se dice sino cómo se dice. Ocurrió en el último debate de la tanda que nos ha tocado en esta campaña electoral: es muy posible que, en general, Mariano Rajoy estuviera dialécticamente más armado. Pero tiene el actual líder del PP un muro que le resulta imposible de franquear: la credibilidad. Incluso cuando arrinconó al presidente del Gobierno, su actitud no remataba en la percepción de quien le escuchaba y no estaba previamente convencido hasta asentar un hilo de confianza. Cuando Rajoy intentó cautivar a los electores con promesas de diálogo y moderación, en su intervención final, los viejos televisores de lámparas que todavía no son de cristal líquido se debieron fundir por una sobrecarga de cinismo. La mezcla de dureza con comprensión es un bá lsamo que no se vende fácil y ante esa actitud las preguntas sin responder, como la del apoyo actual a la g uerra de Irak, producen un agujero en el crédito que no se rellena con ninguna frase contundente. Se equivocó José María Aznar, Rajoy no entusiasma y tampoco convence. E s cierto que el presidente esbozó una serie de propuestas en cascada, inconexas y huérfanas de un proyecto político que las pudiera arropar en una propuesta estructurada. Pero no le hizo falta más; sólo con poner una cara de buen muchacho contrariado ante las acometidas de Rajoy tuvo suficiente para ganar el encuentro. Por eso las encuestas han sido demoledoras a la hora de valorar el resultado del debate: un Rajoy mucho más brillante que en el primer encuentro se ha quedado prácticamente fuera de la carrera. Tenemos Rodríguez Zapatero para cuatro años más y al PP le toca empezar la prospección para encontrar un líder capaz de franquear la barrera de la credibilidad.

tracking