Diario de León
Publicado por
PEDRO VICENTE
León

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ME HA sorprendido la noticia de que la Junta de Castilla y León mantiene contactos con los gobiernos de Galicia y Asturias para formar una especie de frente común ante el nuevo modelo de financiación autonómica. Es cierto que las tres comunidades del Noroeste peninsular comparten, a priori, claros intereses en ese terreno. Sus respectivas «balanzas fiscales» son negativas y ello hace que su suficiencia financiera requiera un sistema que pondere parámetros como la dispersión territorial y el envejecimiento de la población, factores que encarecen sobremanera el coste de los servicios públicos más esenciales (sanidad, educación, etcétera). La batalla no es nueva. Se viene librando cada vez que toca revisar el modelo de financiación. Es el consabido pulso entre las comunidades más pobladas -Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia¿- y las que tienen menor población y más dispersa, caso del citado Noroeste y también de Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón. Pero estas tensiones territoriales se han sustanciado siempre en el seno de cada partido, de forma que las comunidades gobernadas por el PSOE y por el PP actúan en ese foro como bloques homogéneos. No existen precedentes de alianzas entre comunidades de distinto color político. De ahí que sorprenda la iniciativa de la Junta de plantear ese frente común con dos gobiernos autonómicos de signo socialista. Al margen de lo que deparen esos contactos, el movimiento tendría gran interés estratégico si las tres comunidades pusieran en común otros intereses más allá del modelo de financiación autonómica, que a fin de cuentas acabará saldándose con el consabido pacto por arriba de los dos partidos. El declive económico y social de todo el Noroeste debería motivar un verdadero frente común en defensa de otras muchas prioridades: La agilización de las grandes infraestructuras pendientes, la promoción industrial, la innovación tecnológica, el desarrollo rural, las conexiones con Portugal y un largo etcétera a reivindicar en Madrid y a impulsar en Bruselas. ¿Alguien sabe en que quedó eso que hace años se dio en llamar el Eje Atlántico? Y sorprende doblemente el movimiento de la Junta habida cuenta de que uno de los defícits de Juan Vicente Herrera ha venido siendo el de su relación con las comunidades limítrofes. A diferencia de Juan José Lucas, quién priorizó los vínculos con las comunidades de Madrid y Castilla La Mancha, Herrera ha mantenido siempre unas relaciones de perfil bajo con todas las comunidades circundantes, ello con independencia del color político de cada una de ellas. Hasta el punto de que con alguno de sus presidentes no ha celebrado nunca ni una sola reunión bilateral, caso del cántabro Miguel Ángel Revilla, cuya desencuentro con la Junta ha sido permanente. Tras algún que otro tira y afloja en torno a la enseñanza del gallego, el reciente acuerdo entre la Junta y la Xunta de Galicia sobre la asistencia sanitaria en la comarca de Sanabria es un buen presagio de cara a potenciar la cooperación entre ambas comunidades. Una cooperación que con Asturias tiene que recorrer caminos bien diferentes al de la línea Sama-Velilla.

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