CANTO RODADO
La escuela del éxito
SE ACABÓ el fracaso escolar. Ahora sólo se habla de éxito escolar. Y se abren los institutos (sólo algunos) los sábados por la mañana para la repesca. Hasta noviembre del 2008 se invertirán en Castilla y León 3,3 millones de euros en el programa que cofinancian la Junta y el Ministerio de Educación. Es decir, que en lugar de mejorar el sistema educativo y dotarlo de más profesionales y más recursos, se opta por «optimizar» el tiempo libre de los escolares en favor de una supuesta mejora académica. El programa, tan bien nutrido económicamente, nace bajo sospecha de ser una simple y llana operación estadística muy vendible mediáticamente. Cambiar los números rojos por números negros pagando 30 euros la hora al profesorado que colabore en la campaña de re-instrucción. La Consejería de Educación ha tirado de la lista de suspensos y ha convocado a sus familias a la repesca por carta, sin mirar cuáles son las causas del fracaso escolar en cada persona. Es decir, se les dan las mismas oportunidades a quienes no ha hecho ni el más mínimo esfuerzo, que a aquellas personas con dificultades objetivas de aprendizaje que necesitan de apoyos reales fuera del aula y en muchos casos se les niegan. Será muy bienintencionado y mejor rentabilizado, pero este programa no es más que un parche costoso que no afronta la raíces del fracaso escolar: una sociedad que vende a la juventud mil y una fórmulas de ganar dinero fácil y de alcanzar el éxito sin necesidad de esfuerzo, unas familias enfrascadas en la batalla del trabajoparaconsumirpagarlahipotecairdevacaciones y desbordadas ante los retos de la educación y un sistema de enseñanza que carece de los recursos (y en muchos casos de profesionales con la cualificación adecuada) necesarios para la integración del alumnado con dificultades. La escuela del éxito necesita, cuando menos, de programas a largo plazo, de profesorado con vocación y de un pacto social, escolar y familiar que recupere el valor del esfuerzo y ponga en práctica los derechos de las personas menos favorecidas.