CRÓNICA SEMANAL

Un Gobierno oxigenado con ministras

Publicado por
MANUEL CAMPO VIDAL
León

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NUNCA UN GOBIERNO se formó con tanta placidez, discreción e intención. Placidez gracias a que la derecha mediática estaba acosando a Mariano Rajoy y discreción porque los advertidos callaron. Por ejemplo, Carme Chacón sabía su destino hace un mes pero, estudiosa como es, habrá aprovechado para conocer la estructura militar o los compromisos con la Otan. Intención porque, ciertamente, Rodríguez Zapatero ha conseguido con ello enviar un doble mensaje muy potente a la sociedad: primero, que las mujeres con él no tienen techo y segundo, que si hay que romper la tradición en favor de la igualdad, se rompe. La ministra Chacón, a la que se le cuadrarán ahora los generales, es un tres en uno para demostrar esa voluntad de cambio: mujer joven, embarazada y catalana. No solo será la primera ministra de Defensa de la historia sino que será la primera que dé a luz con ese rango. Preguntada si pedirá baja maternal, lo esquiva, así que puede ser la primera que dé biberones, o el pecho, en el despacho oficial. Otras diputadas ya lo hacen en las Cortes. La conexión ZP-mujeres, o ZP-jóvenes se afianza así. En cuanto a la catalanidad, otro mensaje, por más que Narcís Serra fue el gran ministro que reformó los ejércitos del franquismo: el PSC es el gran aliado del PSOE -jurídicamente no hay dependencia entre ellos- y no está en posiciones marginales en el Gobierno de España. Esa lectura en Cataluña da juego. Pero hay más récords: la ministra de Igualdad Social, Bibiana Aído, tiene 31 años superando en juventud a Joaquín Almunia al que Felipe nombró titular de Trabajo con 34. Y es el primer gobierno con dos científicos, Bernat Soria y la catedrática Cristina Garmendía en Innovación. Y el más ordenado racionalmente por materias: Agricultura y Pesca con Medio Ambiente -Elena Espinosa pasa a ser superministra- y Trabajo con Inmigración que ahora tenía competencias desparramadas en Interior, Asuntos Sociales y hasta Exteriores. Atención a Celestino Corbacho, titular de esa cartera. Se enteró de su nombramiento el miércoles cuando viajaba a Madrid en AVE. Presidente de la Diputación de Barcelona y alcalde con mayorías absolutas de L'Hospitalet, segunda ciudad catalana, no tiene reparo en contar en televisión sus orígenes: emigró con trece años desde Extremadura a Barcelona con un amigo de catorce y trabajó a esa edad en una obra de la ciudad en la que veinte años después comenzaría su vida política como concejal. En L'Hospitalet, donde gestionaba vecinos de 140 nacionalidades distintas, aguantó las interminables obras del AVE y los cortes en Cercanías. En ese lío lo conoció y admiró Zapatero. Y algo más: a diferencia de Montilla, es partidario de llegar a acuerdos con Convergencia i Unió. No es lo mismo que ese eventual pacto lo explique en el PSC un desconocido a que lo hagan Corbacho y Carme Chacón. Los nombramientos de Miguel Sebastián y Beatriz Corredor son menores. El primero es el pago de una deuda personal porque no hubo otro dispuesto en el Partido Socialista a ser arrollado por Alberto Ruiz Gallardón y en el segundo, la necesidad de que en Madrid el PSOE tenga algún referente para recuperar votos frente al Partido Popular. Pasa lo mismo en Valencia pero no cabían más ministras. Si ese Gobierno oxigenado con cinco incorporaciones y más poder para las mujeres funciona y los nombrados no son un bluff, puede deparar una legislatura interesante habida cuenta de los dos grandes giros que ha dado este segundo Zapatero, el de no depender de los nacionalistas para así ser más libre y, sin embargo, el del diálogo ofreciendo pactos a todo el mundo, Partido Popular incluido. Vienen tormentas económicas y cuanto más acuerdos parlamentarios, más estabilidad. Es como si este segundo ZP viajara al centro político al margen de su decisión de apoyar a mujeres y jóvenes para lo que no necesita consenso. Alfonso Guerra, capaz de retratar con ironía cualquier situación, define esta inclinación del Presidente como «la política del naufragio, o sea, las mujeres y los niños, primero». Lo que no quiere decir que le parezca mal. A él lo que le enciende es el regalo a Bono de la Presidencia el Congreso de los Diputados. Pero ZP cree que los competidores mejor cerca, caso José Bono, o lejos, como Almunia y Borrell, pero no sueltos. 1397124194

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