EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Trabajo y alcohol La burbuja , claro
UN PERIÓDICO catalán ha publicado un reportaje que pone de manifiesto que el lunes es el día de la semana de mayor absentismo laboral, debido en buena medida al abuso del alcohol durante el fin de semana. Un trabajo de la Fundación de Ayuda para la Drogadicción (FAD) cifra en el 3,1% el porcentaje de trabajadores que falta a su puesto como resultado de haber ingerido alcohol. Estos datos coinciden con los de estudios internacionales que apuntan que el absentismo laboral casi se triplica entre quienes beben en exceso o que el 3%-6% de los trabajadores varones de países nórdicos (1%-4% de mujeres) dijo faltar al menos una vez en el último año al trabajo por culpa del alcohol. Los jóvenes de entre 16 y 24 años son los trabajadores con mayor incidencia de bajas. El trabajador dependiente del alcohol no deja generalmente de ir a trabajar pero decae su rendimiento y crece su irritabilidad que sueles ser fuente de conflictos con los compañeros. TODOS sabíamos que la burbuja inmobiliaria acabaría estallando. Y hoy, nos encontramos con el panorama desolador de unas familias endeudadas hasta las cejas que han de seguir pagando la insoportable hipoteca de una casa notablemente sobrevalorada que va perdiendo poco a poco valor... Familias que apenas encuentran, en casos extremos, el dudoso lenitivo de poder aplazar todavía más la deuda, que ya se extiende en la mayoría de los casos a toda la vida laboral del deudor. Esas personas afectadas por tal infortunio se harán seguramente algunas preguntas impertinentes. ¿Por qué no se hizo algo para evitar la especulación inmobiliaria que originó el desastre? ¿Por qué no se intervino para impedir que los inmuebles se convirtieran en activos financieros? Se dirá que hay que respetar las reglas del mercado, la «mano invisible» de Adam Smith. Pero cuando, como en este caso, se ha tolerado el espectacular enriquecimiento de unos cuantos en perjuicio de la mayoría, habrá que pensar que los sedicentes liberales que han hecho los grandes negocios y los políticos que los han tolerado eran, en realidad, unos desaprensivos.