TRIBUNA
El nuevo leonesismo
TRAS ESTAS ÚLTIMAS semanas en las que la formación política de la UPL se autodescompone por momentos, quiero recordar lo que un día fue una ilusión para nuestra provincia: El sentimiento Leonesista. Sin León no hubiera España, que antes que Castilla leyes¿ concilios fueros y Reyes dieron prestigio a León¿ así comienza nuestro himno, y no es casualidad pues aunque en las escuelas no nos lo quieran decir, León fue un importante reino de grandes dimensiones que podía haber realizado la reconquista 100 años antes que los reyes católicos, de no haber sido por una traición. Así parece rescribirse la historia contemporánea de León, una traición tras otra, prometiéndonos y luego abandonándonos sin haber cumplido lo acordado, dejando que nuestra querida tierra halla ido pasando de los primeros puestos en riqueza, bienestar, trabajo, en definitiva calidad de vida, a ocupar los últimos; o los primeros en lo que a despoblación, perdida adquisitiva, paro, etcétera¿ se refiere. La unidad leonesista nació para intentar defender los intereses de León frente a los zarpazos recibidos desde el PP y PSOE, cuando primero y sin previa consulta se pusieron de acuerdo para integrarnos en otra comunidad con menos historia y distintas costumbres, para después en segundo lugar sacar toda su riqueza camino de Valladolid. (Tierra que respeto pero con la que no comparto esas ideas de crecimiento acelerado que practican, con las que poco a poco hunden otras regiones como la nuestra.) Al principio la idea primordial del leonesismo se basaba en separar León de Castilla, pero ahora mismo viendo la situación de la política y la sociedad actual, creo que lo primero y lo más importante ha de ser que los leoneses luchemos por poder trabajar dignamente en nuestra tierra, sin tener que salir fuera de la misma para confeccionarnos un futuro. Tras haber conseguido esto, todo sería posible. Pese a lo que mucha gente pueda pensar, los leonesistas no somos nacionalistas como lo son ciertos vascos y catalanes, los leonesistas de verdad somos regionalistas, amamos España pero ante todo y sobre todo amamos nuestra tierra. Así es que mis comienzos en la política fueron consecuencia del amor por León, recuerdo como si fuera hoy mismo cuando con 17 años me dedicaba a pegar numerosos carteles electorales de la UPL, colocándolos tan altos que nadie pudiera quitarlos, como intentando anunciar a los por entonces concejales el ciclón que se les venia encima. En aquellos años formábamos la UPL un grupo de amigos que ansiábamos trabajar por nuestra tierra, y eso era lo que nos diferenciaba de los grandes partidos; no éramos gente acomodada, no éramos tan egoístas, y en aquellos años todos luchábamos a diario en la calle con gran ilusión. Con el tiempo todo fue cambiando, y comenzó a entrar en este partido mucho falso leonesista con ansias de poder; personas del PP y PSOE que no eran capaces de estar en los primeros puestos de dichas listas se unieron a las nuestras, esperando poder desde aquí tocar mas fácilmente los sillones de mando. No importándoles León ni sus gentes mal metieron entre todos nosotros, para con la estrategia del divide y vencerás conseguir ganarse la confianza de ambas partes y poder cortar el bacalao. Por estas y otras muchas razones aquellos que ya tocaban sillón o querían tocarlo nos hicieron desembocar en una guerra civil dentro del partido, en la muy conocida Gran Traición de Astorga, donde más de uno mordió la mano que les había dado de comer y descabezaron un partido para auparse a lo alto de la cúspide. Así es, cuando son muchos los que quieren mandar y pocos los que quieren trabajar, todo se acaba balcanizando... Muchos gallos para un solo corral; poca tajada para tanto perro hambriento. Aquellos que en su momento salieron de la UPL lo hicieron por un claro motivo, que pocos quisieron entender. Ahora, tras haber recibido miles de críticas ya hay quien les está dando la razón, entre ellos el tiempo, aquel que siempre pone a cada cual en su sitio. Yo todo esto lo viví en primera persona en nuestra querida ciudad, de mano del que es ahora fiel y sumiso vasallo del PSOE astorgano, el señor Enrique Soto de Soto, alguien que llego de rebote a la UPL y que será recordado como aquel que consiguió hacer desaparecer a la misma en Astorga. Bajo desde mi punto de vista desmoronó el solito su propio partido, mintiendo, falseando y manipulando a las personas que lo formábamos, consiguiendo enfrentarnos y finalmente como ya he dicho dividiéndonos. Varios tuvimos que irnos de lo que había sido hasta entonces nuestra casa, dejando al otro lado buena gente, amigos y compañeros de partido. Consecuencia de ello nació en Astorga el PAL-UL, partido leonesista hermano carnal de la UPL, que sin apenas medios y en cinco meses le arrollo como una locomotora a una vieja bicicleta oxidada, consiguiendo más votos y doblándolo en lo que a concejales se refiere... algo querrán decir tan buenos resultados. Dirigentes de la UPL, una renovación en su partido es el consejo de supervivencia que les da un joven concejal de 29 años portavoz municipal en el ayuntamiento de Astorga, que solo desea que el leonesismo no muera para poder seguir defendiendo esta nuestra tierra. Creo necesario un cambio, una alternativa a esos políticos leonesistas que no buscan el bien real para su provincia y sí para sus carteras; veo imprescindible la entrada de nueva gente con ganas de trabajar duro, para que León vuelva a estar en el sitio que le corresponde, social, política y económicamente. Para mí el leonesismo ha de evolucionar, porque como dijo Darwin «no sobrevivirán las especies más grandes ni las más fuertes, sino las que mejor se adapten al cambio» y esto es lo que ha de hacer la unidad leonesista, adaptarse a los cambios e ir evolucionando, ya que lo que hace 20 años era bueno ahora puede que no lo sea tanto.