TRIBUNA

Un Estatuto inconstitucionalEn Canarias, con nostalgia deLeón

Publicado por
EDUARDO GARCÍA CARMONA Joaquín Cuevas Aller
León

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el sonido del mar. La suave brisa del aire marino. La blancura de las olas al chocar. La oscuridad de esas rocas volcánicas. El azul y el verde marino. Todo es sinfonía armoniosa que hace que, cuando los ojos se cierran, flote en mis pensamientos que me llevan de viaje lejos, muy lejos... cerca muy cerca. Estoy en Gran Canaria, la isla menos afortunada, dicen, del archipiélago pero, qué confundidos están si esa fortuna es sólo por el turismo. Sol, mar y montaña, montaña que me recuerda mi León querido y sus ríos llenos de vida, con agua fresca y cantarina. Aquí no corren cursos de agua, pero el líquido elemento es «oro» para sus gentes, oro que saben recuperar como nadie y guardar como pocos. Esa montaña, árida a primera vista, está llena de verdor. Esa montaña de roques y más roques, hasta llegar al Nublo, se convierte en cobijo del líquido elemento, con la presencia de múltiples presas donde he visto navegar, próximos a sus orillas, a hermosos ejemplares de carpas y otros peces. Estoy en Canarias aprendiendo a aprender lo que es un mar de sueños sobre la pesca marina que desconozco y que en nada se parece a la de los ríos leoneses donde habita la singular pintona. Estoy en Canarias, donde sus gentes, afables y cordiales, atentas, dulces, suaves, con hablar aterciopelado, te invitan a quedarte. Estoy en Bocabarranco, Gáldar (Gran Canaria), entre plataneras, dragos, tuneras y frente a la Montaña Sagrada de los Guanches, cuyo espíritu me embarga, convirtiéndome en nostálgico. Islas de fobias y folías, de cantos y llantos, de vida y muerte, de mar, mucho mar... de paz y amor, de antifaces y carnavales, de tuneras y castaños, de nogales e higueras, de manzanos y perales, de aguacates y tomates, de papayas y mangos... de pesca, mucha pesca. Aquí estoy para contárselo y cantárselo, con argumentos y aprendiendo a pesar en mar, que nunca es tarde, aunque mi retina me lleva hacia el Torío, Bernesga, Duerna, Curueño, Luna, Órbigo, Omaña, Porma, Eria, Selmo, Sil, Cúa, Burbia, Ponjos, Tuerto, Cea... o el padre Esla. Estoy en Canarias pero sumido en mi León querido y preguntándome por qué si aquí el agua es «oro», allí, con 3.000 kilómetros de ríos trucheros, cursos que emergen del vientre de Picos de Europa o los Montes de León, bajando hasta el Páramo o Tierra de Campos, no somos capaces de mantener ese bien natural a la altura de lo que necesitan las truchas para subsistir. Estoy en Canarias pero bebiendo en ti, León. Bebiendo de tus cosas y tus gentes, soñando lo mal que te hemos tratado, a pesar de lo mucho que das. Soñando, ilusamente, que llegará ese día en el que sepamos devolverte lo que es tuyo y que te hemos robado a base de contaminación y otros despropósitos. Estoy en Canarias preparando mi caña de nueve pies, mimando mis moscas y observando cómo mis sueños se podrán convertir en realidad, pudiendo pescar en el Omaña o en el Curueño. Estoy en Canarias sin poder estar ahí, sin poder ver esas maravillosas frezas de nuestra singular pintona, en la tablona de Nocedo de Curueño, en plena montaña leonesa, o en el puente de Serrilla, con su impresionante montaña rocosa, de colores grisáceos, Torrecerredo, en el fondo. Estoy en Canarias pensando en los amigos de pesca y las ganas que tengo de abrazarlos y estar con ellos en plena naturaleza, con la bota de vino, el chorizo y el pan de leña de mi León. Estoy en Canarias, con clima benigno, pero palpando los fríos inviernos de León, las heladas que nos encontramos en la montaña o a la vera de casa, y recordando el olor a humedad, a hierba recién cortada, a los hongos que recolectaba en las verdes praderas de Oteruelo de la Valdoncina, entre cardos y tomillos, entre espinos y monte bajo, o los níscalos de los pinares de Santamar, mi coto de caza, donde en la caseta del tío Mario, después, los preparábamos. Estoy en Las Palmas ahíto de ti León, de tu paisaje, de tus gentes, de tus monumentos, como la Pulcra, San Isidoro, el Palacio de Botines, de Gaudí, la plaza del Grano, el Barrio Húmedo, los vinos y sus tapas, los amigos de la Viña H o Las Lleras, de Pepín. Estoy en Canarias soñando despierto en un amanecer, en el que, caminando hacia la radio, me empapaba de los ciruelos chinos en flor, frutales puestos en fila india, como sus castaños, que llenaban aceras y jardines de un color rosáceo, angelical y el olor especial que inundaba el ambiente, cada primavera, en el paseo de La Condesa de Sagasta, con San Marcos completando el norte y el León Arena, al Sur, en Papalaguinda, con el Bernesga, canalizado, entre el viejo puente medieval y el moderno de Los Leones, con Guzmán de vigía, indicando a la estación. Estoy en Canarias con nostalgia de ti, León. EL PA SADO uno de diciembre de 2007, el Boletín Oficial del Estado publicó el nuevo Estatuto de Autonomía de Castilla y León, que había sido aprobado mediante la Ley Orgánica 14/2007 el 30 de noviembre. Este nuevo Estatuto, en su artículo 91 dice lo siguiente: la reforma del presente Estatuto de Autonomía se ajustará al siguiente procedimiento: 1. La iniciativa de la reforma ante las Cortes de Castilla y León corresponderá a una tercera parte de sus miembros o a la Junta de Castilla y León. 2. La propuesta de la reforma requerirá, en todo caso, la aprobación de las Cortes de Castilla y León por mayoría de dos tercios y la posterior aprobación de las Cortes Generales mediante Ley Orgánica. 3. Aprobada la propuesta de reforma por las Cortes de Castilla y León, se remitirá al Congreso de los Diputados. 4. Las Cortes de Castilla y León podrán retirar con la mayoría cualificada que determine el Reglamento la propuesta de reforma en cualquier momento de la tramitación en las Cortes Generales antes de que sea aprobada de forma definitiva. En este caso no será de aplicación lo dispuesto en el apartado siguiente 5. Si la propuesta de reforma no es aprobada por las Cortes de Castilla y León o por las Cortes Generales, no podrá ser sometida nuevamente a debate y votación de aquellas hasta que haya transcurrido al menos un año Este artículo 91, en todos sus apartados, pero especialmente el número 4, choca frontalmente con el artículo 1 de la Constitución Española, que dice: La Soberanía Nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado. Por consiguiente, el nuevo Estatuto de Castilla y León está por encima de la Constitución Española, por lo que no puede ser constitucional. Ningún otro Estatuto de Autonomía, incluido el nuevo de Cataluña, contiene algo similar o parecido a este artículo 91. Todos los demás incluyen como inicio para la reforma del Estatuto a las Cortes Generales o al Gobierno de la Nación, cumpliendo lo establecido en los artículos 66, 81 y 87 de la Constitución. Este nuevo Estatuto fue consensuado por el PSOE y por el PP. Y yo pregunto ¿Por qué ese desmesurado interés por blindar el nuevo Estatuto? ¿Dónde está el respeto a la Constitución Española? ¿Contra qué o contra quién se blindó el Estatuto? ¿Dónde está el respeto a la libertad y a la dignidad de los ciudadanos, al menos de todos aquellos que no están de acuerdo y a quienes tienen el deber de defender? Se ha hecho un nuevo Estatuto, no solamente anticonstitucional, sino plenamente antidemocrático. Han blindado sus contenidos hasta límites de colonialismo. Diversos medios de comunicación han reprochado a los catalanes por incluir en su nuevo Estatuto el término nación. Aquí han sido más astutos. No ha sido necesario utilizar palabras como nación; aquí han ido a lo práctico para que nadie pueda escapar. Con el antiguo Estatuto la dependencia de Valladolid fue tan asfixiante que muchos leoneses nos sentiamos como los judíos en Auschwitz en la Segunda Guerra Mundial. A los judíos los cogían para aniquilarlos en las cámaras de gas, A los leoneses nos aniquilan, obligándonos a hacer las maletas para marchar a vivir a otra parte. Esta es nuestra única libertad, hacer las maletas y marchar. Al día de hoy más de 270.000 ciudadanos nacidos en la provincia de León han hecho las maletas y viven en otras provincias, habiendo desaparecido docenas de poblaciones y varios cientos más están en inminente peligro de desaparecer. Con el nuevo Estatuto quieren asegurarse de que nada ni nadie pueda impedir que los ciudadanos de la región leonesa sigan dependiendo de los intereses y caprichos de Valladolid Este nuevo Estatuto es, además de anticonstitucional, más falso que Judas. En su contenido no hay una sola verdad. Hablan de más de 2000 años de historia, cuando tiene solamente 25. Hasta el nombre es falso. Le han puesto el pomposo nombre de Castilla y León, las dos regiones más históricas de España, cuando ni está Castilla, falta una buena parte, ni León pinta nada. El verdadero nombre debiera ser Autonomía de Valladolid, pues es quien tiene todas las competencias y todo el poder Este nuevo Estatuto deja una cosa clara: los leoneses no disponemos de la protección de las leyes del Estado del que formamos parte, sencillamente porque en esta Autonomía no rige la Constitución Española, rige el nuevo Estatuto que está por encima de la Constitución. Sin embargo, los políticos leoneses populares y socialistas, salvo honrosas excepciones, no han abierto la boca, pero los políticos leonesistas ¿a qué esperan para abrirla? Es sorprendente que, una vez más, seamos los humildes ciudadanos de esta bendita tierra los que pongamos el grito en el cielo contra tanta injusticia, contra tanta aberración política y, sin embargo, aquellos que viven de la política están callados o mirando para otro lado. Tal vez sea porque viven de ello y muy bien por cierto.

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