Diario de León

TRIBUNA

ETA y el caos La montaña herida e indefensa

Publicado por
Siro Sanz García Jesús Salamanca Alonso
León

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LA DI PUTACIÓN de León a estas alturas ya debería estar enterada de lo que se juega nuestra provincia con el trazado de la línea Sama-Velilla. En un clamor popular como pocos: alcaldes, plataformas y habitantes de esta montaña que se resiste a morir, se han posicionado de forma unánime contra un proyecto que amenaza de forma severa e irreversible nuestra forma de vida y proyectos de futuro. El rechazo del anterior trazado por los municipios de Maraña, Acebedo, Burón, Riaño y Boca de Huérgano, que fue desestimado como aberrante, después de una feroz resistencia, es ubicado ahora un poco más al sur, aunque este nuevo trazado mantiene las mismas características aberrantes e inaceptables que el anterior. Las plataformas en contra del expolio al que quieren someternos, solicitaron a la Diputación ayuda técnica y también jurídica si fuera preciso. Este tema fue debatido en Diputación el pasado mes de febrero y en concreto presentado por dos mociones de la UPL y PP. Los matices de una y otra eran importantes, el PP rechazaba el trazado y prometía un asesoramiento técnico mientras la UPL pedía se incluyera la defensa jurídica. El PP argumentaba que la Diputación no podía asumir la defensa jurídica de veinte mil litigantes. Este demagógico razonamiento fue utilizado por los medios de difusión sin mencionar otros muchos argumentos que también se expusieron en aquel pleno. Para que de una vez se entere la Diputación, lo que piden las plataformas es la defensa de los 13 ayuntamientos afectados, no de cada una de las personas que han enviado sus alegaciones. No pedimos 25000 abogados, nos conformaríamos con su promesa de no dejarnos indefensos e inermes ante unos señores que nos imponen una macro línea justificada sólo por el bien común (de sus bolsillos). Causa pena que la cabeza de todos los ayuntamientos, la Diputación de León con su presidenta al frente, quiera quedar bien de balde, eso si, después sigan vomitándonos discursos sobre desarrollo sostenible, turismo y, de cómo fijar población en comarcas arrasadas por la emigración, los pantanos y la destrucción de ganadería y agricultura. El desastre de sus políticas es tan evidente que sólo el nacimiento de una sociedad civil que lucha por sus derechos y tierra, podrá redimirnos de tanto olvido. No pierdan de vista nunca las 25000 alegaciones, tenemos memoria y recordaremos los agravios que se nos hagan. El artículo 36 de la Ley de Bases del Régimen Local, que dice: «es competencia de la Diputación el asesoramiento técnico y jurídico», pero de una forma amplia y ambigua, seguramente ha sido tenido en cuenta por ustedes para dejarnos sin defensa ante el contencioso jurídico que se nos viene encima. Un contencioso, que será afrontado por trece ayuntamientos sin apenas recursos y a los que la Diputación representa. Nuestro paisano de Pedrosa el ilustre Antonio de Valbuena definía la Diputación de León hace ya mucho tiempo (1892) como: «corporación inútil y costosa, que consume un presupuesto enorme, riñe batallas por si un escribiente se ha de llamar Pérez o Sánchez, y no hace nada de provecho» . Para los montañeses en estos albores del siglo XXI el razonamiento de don Antonio sigue siendo una hiriente realidad. Que los leoneses reaccionen y defiendan lo único que nos queda: el paisaje, los bosques, montañas y ríos, de una pureza que sólo aquí se puede encontrar. Un patrimonio que debe pasar a nuestros hijos y constituye la materia prima de un turismo de calidad por el que tanto aboga la Diputación, con la boca pequeña. Ahora es la gran ocasión para que la Diputación se moje, de ejemplo, y como cabeza de todos los ayuntamientos defienda el leonesismo que tanto presume. COBAR DES. Como siempre hacen gala de su cobardía. Se esconden tras el oportunismo. Son expertos en el tiro en la nuca, la extorsión, la bomba nocturna o madrugadora y traicionera. No son inteligentes, tampoco son listos, pero saben dónde y a quién pueden hacer daño. Esa cobardía, ese miedo que les acompaña y la sinrazón de su «bandera» ondean otra vez. Han vuelto cuando menos se esperaba. Representan el rechazo de toda España y son la vergüenza del ciudadano vasco. No llegan a los talones de una persona de bien. ¿Qué digo? Ni siquiera se atreverían a mirar a los ojos a un gudari vasco. Puedo prometer y prometo que, como experto en terrorismo, ni siquiera yo esperaba que atentara la «banda de ratas» rastreras y despreciables en este momento. Bien es verdad que, por otra parte, y pensando la situación por la que atraviesa el país, han elegido un momento álgido y preocupante. Recuerden que se ha dicho a Ibarretxe que no hay camino hacia la independencia y que está cerrada la vereda para los comicios que su plan defiende. ¿Por qué se podía esperar ese atentado? Pues porque ETA ha aprovechado el desconcierto gubernamental, el caos del principal partido de la oposición, el hundimiento de los partidos nacionalistas y el contenido de la ponencia política del Partido Popular, cuyas líneas más llamativas y artículos referidos a ETA publicaba ayer la prensa vasca. Sin duda, la mejor síntesis la publicaba el diario Deia . Con cada atentado es fácil mirar al Gobierno de Zapatero. El desengaño de la negociación ha llevado al Gobierno a dar un giro en sus expectativas. Seguramente no volverá a negociar con ETA. Esta vez sí quiero creer al Gobierno Rodríguez que, dicho sea de paso, aunque no me guste, es mi Gobierno, porque tiene el respaldo democrático de los españoles. Pero pese a lo dicho en el párrafo anterior, no puedo por menos que desconfiar. Rodríguez nos engañó en octubre de 2006. Volvió a hacerlo en diciembre de ese mismo año. Y lo más duro es que acabó volviendo a la mentira, al redil de ETA, al regazo del terrorismo. Más claro, por si alguien no lo ha entendido: volvió a sentarse con ETA, a pesar de haber dicho y prometido que se rompían todos los lazos con la banda asesina. A este Gobierno le va a pasar lo que a Pedro con el lobo del cuento. Y no piensen que ahí queda todo. Se sentó con ETA como si fuera la representante de otro Estado. Negociaron cuestiones políticas, impensables hace años para una banda terroristas. Alentó su internacionalización y, siempre que pudo, el Gobierno intentó demostrar a otros líderes políticos que ETA no era lo que realmente se decía de ella. ¿Alguien recuerda aquello de los «hombres de paz»? Se alimentó a ETA. Se le proporcionó alas. Se cobijó a esa banda de mal nacidos cuando más acorralados estaban. ¿Y ahora qué? Soy consciente de que desde el PSOE y desde el PSE se negará la mayor; pero si hoy hay atentados, gran parte de la culpa es del PSOE, de Jesús Eguiguren, Rodríguez, Moscoso, Patxi López,¿ y cuantos defendieron la negociación con banda armada. Debo confesar que sentí vergüenza al comprobar quiénes portaban el féretro de Isaías Carrasco. Interiormente sólo pude decir lo que mi conciencia me dictaba: «¡Dios mío, portan el féretro quienes pusieron los medios para que asesinaran a Isaías y, por si no era suficiente, su hija les hace el caldo gordo!». «¡Dios mío qué tropa más insensata y poco cabal milita en el PSE!». Con el tiempo, también lo pensaron muchos periodistas, analistas y especialistas. Por eso hoy, estudiados y analizados los datos existentes; profundizando en cuanto persigue el terrorismo etarra y efectuada la lógica reflexión en frío, puedo prometer y prometo que los citados son los principales presuntos culpables de las víctimas de Álava. Han llevado a ETA en volandas hasta aquí. Sólo les ha faltado darles la pistola, aunque metafóricamente lo han hecho. Doy fe.

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