EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
La propuesta de Sarkozy Superávit y déficit
TRANSPORTISTAS y pescadores comienzan a movilizarse en toda Europa, indignados por la subida insoportable de los combustibles, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy ha propuesto a los demás países de la UE la suspensión del IVA aplicado a los combustibles «si el precio del petróleo continúa aumentando» para evitar su impacto sobre el poder adquisitivo. «El impuesto no se aplicaría más que a partir de un cierto nivel» de precios del crudo, precisó. Sarkozy. El mandatario galo afirma que hay que buscar respuestas, una de ellas «estructural» que pasa por «la energía nuclear» y por invertir en energías renovables para que aporten un 20% de la cuota energética, y la otra por ahorrar energía. Evidentemente, la bajada de la presión fiscal es una clara invitación al consumo y lanza un mensaje equivocado a los productores; y va justo en dirección contraria de las «respuestas» mencionadas por el frívolo presidente francés, que se cree obligado a inventar la pólvora cada mañana. HAY ya pocas dudas sobre la gravedad de la crisis económica, aunque persista la incertidumbre sobre su alcance y profundidad. Y se escuchan curiosamente críticas a Solbes por el hecho de que ya nos hayamos «comido» la mitad del superávit, de forma que a estas alturas de ejercicio el descenso de la recaudación fiscal lleve a prever que el superávit previsto -12.000 millones de euros para este año- se reducirá a cero. En el mejor de los casos, tendremos equilibrio presupuestario, y no puede descartarse que nuestra economía registre ya un cierto déficit, si no este año, sí el que viene. Quien gobierna tiene que resignarse a ser criticado incluso por aquello que no es de su responsabilidad, pero parece obvio que la política económica previsora que acumula superávit en épocas de vacas gordas tiene precisamente sentido porque en cualquier momento puede llegar la época de las vacas flacas, y conviene estar preparado. Así las cosas, más que criticar la desaparición del superávit, lo natural sería que todos aceptásemos el criterio de la conveniencia del rigor presupuestario para combatir de la mejor manera posible los ciclos económicos.