EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Crisis y vacaciones Ética municipal
UNA PROFESORA experta en Turismo, Blanca García Henche defiende que el turismo «no supone un gasto de lujo», ya que el descanso vacacional es uno de los últimos gastos de los que los españoles quieren prescindir. La citada reconoce que el sector turístico es sensible a las adversidades económicas ante una reducción de la capacidad del gasto del consumidor; sin embargo, consideró que esto fuerza al turista a enfocar sus vacaciones de otra manera y a elegir opciones más baratas. Así, países como Túnez, Gambia o Sudamérica podrían verse beneficiados, frente a España que es un destino caro, dijo. La profesora explicó que «un español hasta que no está al límite no acorta las vacaciones», entre otras cosas por cuestiones culturales. «El español prefiere disfrutar hoy y, cuando venga el problema, pensar entonces como se soluciona», aseguró.Parece verosímil la posición de la experta; el tiempo dirá si ha acertado en el pronóstico. INEXPLICABLEMENTE, las normas de incompatibilidades y anticorrupción que rigen para los altos cargos de los poderes estatales y autonómicos no alcanzan a los ayuntamientos. Asimismo, la nueva Ley del Suelo, que exige que los ediles hagan declaración de bienes antes y después de acceder al cargo, tampoco se aplica porque dicha norma remite a un Estatuto Municipal que aún no se ha promulgado. No hay, pues, control sobre los representantes municipales, lo que ha posibilitado en parte los espectaculares casos de corrupción que nos aquejan y que ofrecen una imagen tercermundista de este país. Ahora, la Federación de Municipios y Provincias quiere promulgar un Código de Buen Gobierno que insistirá en que, ante el vacío legal existente, dicha declaración de bienes se haga a través del Reglamento Orgánico del Ayuntamiento. Ante la amenaza de la corrupción, la única garantía de honradez frente a los ciudadanos no puede provenir nunca de las declaraciones abstractas de moralidad -el alcalde de Estepona hacía arengas éticas- sino del control estricto y público de las instituciones entre sí. Sin él, siempre habrá desaprensivos.