BURRO AMENAZADO
Príncipe de Gales
CARLOS DE INGLATERRA, el Orejas, soportó bastante choteo de los súbditos británicos cuando declaró, en una entrevista televisiva, que le encanta hablar a las plantas de su casa realenga y observar lo que crecen tras la charla. Un poco más tarde esta curiosa teoría era aplicada por los invernaderos holandeses productores de tulipanes poniendo música clásica para mejorar su crecimiento, y por los ganaderos de Francia que, antes del ordeño, tranquilizan a las vacas al ritmo de Chopin. Conocido por su, al parecer, muy fino sentido del humor y romances, pocos se dieron cuenta de su protagonismo precoz en ideas ambientales y urbanas, despotricando de los arquitectos megalómanos destructores del callejero tradicional. Pionero en destinar su finca Duchy Home Farm a la agricultura ecológica, la producción de trigo, zanahorias, apio, rábanos, perejil y leche, de la marca Duchy Originals, rompió con la tendencia a consumir productos menos sanos fruto de los cultivos intensivos plagados de tratamientos químicos. En lo que denomina un círculo virtuoso, elaborando alimentos orgánicos -galletas, sopas, lácteos y pan- producidos mediante una técnica agraria que es respetuosa con la naturaleza, dedica el beneficio empresarial a fines caritativos, sobre todo de ayuda al tercer mundo. Paladín, antes de Al Gore, de la lucha contra el calentamiento global, hace piña con la presidenta alemana, Ángela Merkel, en urgir a limitar las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. También admira e invita a veladas de té a David Attenborough, el genial divulgador de la variedad biológica, con la famosa serie de la cadena de televisión BBC Vida en la tierra , vista por más de quinientos millones de personas.Frente a dinastías monárquicas más amigas de la caza y el faranduleo en monterías y ojeos, el Príncipe de Gales es un ecologista militante, no de tipo sandía -verde por fuera y rojo por dentro- sino más bien endrino -piel morada y sangre azul al interior-. ¡Un personaje feo, cachondo e inteligente¡