AQUÍ TE ESPERO
Por fin, el órgano
CINCO lustros es tiempo suficiente, el de una generación humana, para que algo sea tenido en cuenta. En 25 años pasan tantas cosas, que lo que resiste es que tiene firmes bases y por eso son mayores sus posibilidades de mantenerse ante las embestidas de la vida. Pues bien, el Festival de Órgano Catedral de León ha llegado a sus bodas de plata. No ha sido fácil. Al principio, los primeros años, apenas tenía eco y el público no abarrotaba la Pulchra como en las últimas ediciones. Sus pasos incipientes eran inestables como los de todo el que empieza a andar, pero decididos, por el tesón de lograr algo necesario, que se ansía y espera obtener con los esfuerzos que hagan falta. Poco a poco fue cobrando importancia, ya sonaba en los ámbitos culturales españoles primero y mundiales después, lo que le permitió a Samuel Rubio traer a mejores organistas, sinfónicas y grupos de cámara atraídos por la magia de tocar en tal escenario, aunque se resintiera el caché. Aumentaron los días y también los lugares, buscándose otros templos de la capital y más tarde saliendo a la provincia y a la comunidad. Pero a pesar del gran prestigio ganado, el pasado año estuvo a punto de desaparecer, debido a las deudas que acumulaba y que atenazaban a su entusiasta organizador a la hora de confeccionar el programa. Afortunadamente se salvaron los problemas económicos y se pudo llegar a la presente edición, que comienza pasado mañana. Pero la gran noticia es que 25 años después el Festival ha dado fruto: el Cabildo de la Catedral ya no se opone a la construcción del órgano y se espera contar con él para la edición del 2011. Enhorabuena, Samuel, todos los sinsabores han merecido la pena. No hay mal que cien años dure, aunque sí 25.