CON VIENTO FRESCO
Las vidas del Centenario
LA HISTORIA la hacen los hombres, todos los hombres, pero bajo diferentes papeles e importancia. Después de la obra de Georges Rude sobre la multitud en la Historia no puede entenderse ésta como populacho pasivo y ruidoso, pues en determinados momentos se comporta como un agente histórico con vida propia, con sus intereses y clarividencia histórica. El papel del individuo en la Historia, no tanto el de los héroes de los que habló Thomas Carlyle como el de los grandes hombres que teorizó Plejanov, es sin embargo clave para entender los procesos históricos. Plejanov dirá de éstos -y por ello son grandes hombres- que, con su inteligencia y carácter, saben sintetizar las grandes necesidades sociales de una época y dirigir a sus conciudadanos para alcanzar los objetivos propuestos. El sábado se presentaban en Ponferrada Las vidas del Centenario , 18 biografías de personajes ilustres de la villa, en 18 pequeños tomos, que se publican bajo el patrocinio de la fundación Pedro Álvarez Osorio, en la que cooperan con el Ayuntamiento algunos empresarios de la zona. Forman parte de los actos con los que Ponferrada conmemora los cien años de su declaración como ciudad. Coordinadas por Vicente Fernández, en ellas han colaborado prestigiosos historiadores y escritores de la comarca, o estudiosos de fuera expertos en alguno de los biografiados. No están todos los que son pero si son todos los que están. Lo primero porque la colección tiene la pretensión de continuar en el futuro y, por tanto, algún día estarán. Lo segundo porque los que hora salen a la luz son todos personajes que, por motivos diversos, han jugado un papel importante en la historia de Ponferrada desde el siglo XV hasta el XX: políticos, sindicalistas, escritores, artistas, religiosos y empresarios. Buena parte son hombres del siglo XIX (Gil y Carrasco, Mateo Garza, Fernández Baeza, Isidro Rueda, Nemesio Fernández, Lorenzo Fuertes, los Valdés), es decir, forman una misma generación, y no una cualquiera. Una generación, dice Ortega y Gasset, no es un puñado de hombres egregios, ni simplemente una masa: es como un nuevo cuerpo social íntegro, con su minoría selecta y su muchedumbre, que ha sido lanzado sobre el ámbito de la existencia con una trayectoria determinada (¿). Dentro de este marco de identidad pueden ser los individuos del más diverso temple, hasta el punto de que, habiendo de vivir los unos junto a los otros, a fuer de contemporáneos, se sienten como antagonistas. Pero bajo la más violenta contraposición de los pro y los anti (¿) son hombres de su tiempo. Cada generación representa una cierta altitud vital, desde la cual se siente la existencia de una manera determinada». Aquella generación supo aunar y dirigir las aspiraciones sociales de la villa, por ello, desde su altitud vital y su compromiso, pusieron las bases del futuro de Ponferrada como ciudad. Es tan necesario recordar y honrar a aquellos hombres. No es una idea novedosa la de las biografías. Diógenes Laercio, Plutarco y sobre todo Cornelio Nepote con sus De viris illustribus marcaron el camino para que los pueblos honren a sus grandes hombres, relatando sus gestas y hazañas. Esto es lo que ha hecho la ciudad de Ponferrada con estas primeras biografías. Estoy seguro que permitirán a todos conocer mejor los hombres y mujeres que hicieron grande a su ciudad y que al leerlas se sentirán participes de una historia común.