TRIBUNA
¿Aventura o drama?, sucedió una vez en León
EL CARÁCTER LEONÉS es eminentemente práctico, conservador, desconfiado y poco amigo de experimentos; cuando los leoneses van a las urnas a votar lo hacen pensando en elegir a los mejores gestores para su municipio, para la comunidad autónoma o para el gobierno central, según su recto entender. Al leonés no le gustan ni el populismo, ni los que predican utopías, ni los discursos demasiado extremistas. El leonés no es un pueblo revolucionario, es un pueblo abnegado, convencido del valor del trabajo y la honradez del individuo por encima de cualquier otro valor. El problema es que este carácter nos impide en demasiadas ocasiones asociarnos y unirnos para defender propuestas y proyectos que nos vendrían muy bien a toda la sociedad leonesa, y ello nos imposibilita para enfrentarnos con alguna posibilidad de éxito al poder establecido. Hay muchos leoneses que estamos convencidos de qué es lo que nos hace falta para que esta tierra y sus gentes mejoren su posición respecto a otras tierras y otras gentes del territorio español, somos gente con la ilusión de defender la causa de lo leonés pero no somos ni políticos ni gestores y cuando alguno de nosotros se embarca en labores de gestión política con frecuencia se ve desbordado por las servidumbres cotidianas del municipio donde presta su labor, siendo además frecuente que ésta se vea entorpecida por el hecho de pertenecer a unas siglas minoritarias como las de UPL, sin respaldo de un aparato político potente como el de los partidos grandes, con poca representación en las cortes autonómicas y ninguna en las estatales. Pero se da la circunstancia de que la única fuerza política capaz de llevar la voz de León donde sea menesteres actualmente la UPL, partido en proceso de refundación, lleno de gente con ilusión pero con una organización ineficaz que será necesario rediseñar mediante nuevos estatutos. En ocasiones algún político que pertenecía a las filas de UPL, poniendo por delante el interés de su municipio y su honrada pretensión de querer ser un buen alcalde para sus paisanos, ha cambiado de siglas a las que representar en aras de alcanzar éstas, por otra parte muy respetables, aspiraciones políticas. Realmente es extremadamente difícil encontrar personas que reúnan capacidad de gestión y liderazgo político a la vez que ilusión y ganas de luchar por la causa leonesista. Actualmente este partido tiene en su dirección personas que, creo yo, sí que reúnen estas capacidades y además me consta que disponen de un proyecto político capaz de ilusionar a la sociedad leonesa y liderarla para alcanzar las metas que nos harán más prósperos, mejor gestionados y que nuestra identidad como leoneses sea reconocida al nivel que nos corresponde y que históricamente nos hemos ganado. La labor es ardua y no exenta de dificultad: es necesario quitar lastre, ya se han dado los primeros pasos imponiendo una disciplina entre los militantes leonesistas que en un futuro próximo dará sus frutos haciendo que todos los que estemos realmente seamos. La finalidad es doble, por un lado es necesario sanear las cuentas del partido y para ello es imprescindible que todos los militantes colaboremos en la medida de nuestras posibilidades, por otro lado se trata de satisfacer la perentoria necesidad de que estemos todos unidos en un mismo proyecto marcado por la dirección del partido; el hecho de que todo el mundo sepa que todos los que están son, y contribuyen en lo que les toca, favorecerá esa unión. El aviso para navegantes es claro: la única posibilidad de supervivencia del proyecto político que representa la Unión del Pueblo Leonés es cerrar filas en torno a la actual dirección colegiada del partido, elegida democráticamente en un Congreso perfectamente válido pese a quien pese, y presentar un proyecto viable, razonable y que seduzca a los diferentes agentes sociales leoneses y a la sociedad leonesa en general, un proyecto que nos ayude a sumar fuerzas revirtiendo el historial de desunión y enfrentamiento que históricamente ha caracterizado al movimiento leonesista.León necesita a la UPL, todo el mundo lo reconoce incluidos los representantes de otros partidos políticos, y el proyecto que propone este partido, la defensa de los intereses leoneses de las tres provincias, necesita igualmente de los ciudadanos para que tenga alguna posibilidad de llevarse a cabo. Este proyecto propone compromiso con León, honradez, trabajo, unión y perseverancia en la reivindicación de lo que nos conviene a todos los leoneses y que tan fácilmente nos han venido arrebatando hasta ahora. Para llegar a buen puerto este proyecto también necesita del talento, de personas capaces, que hay muchas en esta tierra, y que sin ellas no somos nada, por lo que la puerta está abierta para aquellos leoneses que de verdad quieran trabajar por su tierra. El año 2009 será el del nacimiento de un nuevo proyecto político representado por las siglas de siempre pero con una cara muy diferente, que es la apuesta de la mayoría de nosotros; o será el año del acta de defunción de un proyecto político netamente leonés consumido en una suerte de canibalismo suicida, lo que dejaría el campo libre al expolio, la depredación y la negación de lo leonés por parte de aquellos que en las últimas tres décadas lo han venido intentando por todos los medios. Tanto en un caso como en el otro los protagonistas de la aventura o del drama seremos los mismos: los leoneses en general y los militantes de la UPL en particular.