EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Vuelos intolerables Un Nobel muy viajero
EL INFORME de Amnistía Internacional que apunta a que 200 presos recluidos por EE UU en la base de Guantánamo pasaron por España en vuelos secretos de la CIA se suma a las múltiples denuncias existentes tanto sobre las ilícitas actuaciones de los servicios de Inteligencia estadounidenses, como sobre la eventual connivencia de otros estados en la comisión de las mismas. Estas revelaciones, al igual que la investigación abierta en la Audiencia Nacional, sitúan al Gobierno ante una delicada tesitura, en la que el respeto imperativo a los derechos y libertades consagrados en la Constitución y en otras normas internacionales suscritas por nuestro país se entremezcla con la salvaguarda de la seguridad y el compromiso en la lucha contra el terrorismo global. Pero la gravedad del dilema no puede amparar la opacidad con que el Ejecutivo viene reaccionando, ni implicar en ningún caso un aval implícito a una estrategia del todo intolerable. EL PREMIO Nobel de Literatura fue ayer a parar a un escritor en lengua francesa que, compartiendo la doble nacionalidad que le otorga la República Francesa y su patria de Islas Mauricio, se ha hecho eco de las más diversas culturas y voces del planeta, desde el pálpito de las urbes de Francia, pasando por el norte de África y enlazando con la tradición amerindia. Aunque junto al humanismo comprometido de su narrativa sobresale su dominio de la escritura, su personalísimo vínculo con los antecedentes de la literatura francesa y, también, su confesado anhelo por acercarse a los lectores más jóvenes. Según comentó el propio Le Clézio, que se encontraba leyendo tranquilamente cuando recibió la noticia del galardón que se había otorgado mientras hacía escala en París en uno de sus muchos viajes, esta vez entre Corea del Sur y Canadá. Sólo un escritor consagrado como él, gran conocedor de los cambios que ha ido experimentando el mundo, podía recibir el galardón «a la expectativa» como confesó ayer.