Diario de León

TRIBUNA

Personas dependientes y autonomías

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JOSÉ AGUSTÍN GONZÁLEZ GONZÁLEZ (JOHNNY) EX SECRETARIO GENERAL DE LA UCL
León

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CUANDO Pascual Maragall subrayaba que entendía España como un Estado Federal Asimétrico, todos pensamos que nos estaba vendiendo una especie de Confederación o en todo caso una propuesta insolidaria. Sin embargo él agrega ba que el nivel de autogobierno de las diferentes regiones no tendría por qué ser el mismo; que si una Comunidad Autónoma no quería desarrollar una determinada competencia o no lo hacía con la calidad y diligencia que exigía una sociedad moderna, sería el Estado quien habría de asumirla... Nosotros acostumbrábamos a pasar unos días de verano en las playas de Asturias o de Alicante. Pero hace diez años, volviendo de Francia por Colliure, Port Lligat y Cadaqués, llegamos a Rosas (Gerona), una playa completamente plana se orientaba hacia poniente. Era una playa con ducha, maderas hasta el agua y sillas acuáticas para el baño de minusválidos, con un puesto de la Cruz Roja que facilitaba todo tipo de ayuda. Esto, que ahora está normalizado en casi todas las áreas marítimas de España, hace una década era como soñar despierto; al menos fue la primera vez que tuve acceso a este tipo de servicios en una zona de baño. Este año, antes de ir a Rosas, pasamos unos días en el Parque Nacional de Aiguastortes (Lérida). La entrada al parque se hace por Spot y por Boi. Son una suerte de pueblecitos suizos llenos de flores y abetos al lado de un rumoroso río de montaña. Sólo se puede entrar al parque caminando o en vehículo todoterreno del propio parque, por unos paisajes impresionantes. Y a mitad de camino hay un recorrido de unos 1.000 metros habilitado para minusválidos, de modo que por un perfecto enmaderado nos hundimos en el bosque, siguiendo la vera del riachuelo que unas veces es turbulento y otras se remansa en tablas tranquilas o en pozas de lecho granítico. Los fresnos y los robles se entretejen con los pinos y los arbustos de rododendros. Para mí, ésto es volver a los largos veranos de mi niñez, en las orillas del río Tuerto, cuando aún podía caminar. El fuerte olor del tomillo en los ribazos y el de humero y salguera delimitando el cauce del río; también el acre olor del lino «enrriado» que anunciaba la llegada del otoño. El baño con los amigos mientras que las vacas se entretenían en el tramazo más verde. En julio, mi madre (84 años), cayó en casa y lesionó una muñeca presentando «deformación, dolor e impotencia funcional¿ Observándose en la radiografía una dudosa imagen de fisura¿». Mi padre (89 años) la llevó al ambulatorio de Astorga, donde consideraron que podría tener una fractura y por tanto debía ser trasladada al Hospital de León. Al no haber ambulancias disponibles tomó un taxi que los llevó al complejo hospitalario, donde ya su nieto se hizo cargo de ellos. La factura del taxista fue de 47 euros que, junto con una solicitud, remitimos a la Tesorería del Sacyl para que reembolsase la cantidad adelantada. Al llegar de Rosas teníamos una carta que nos informaba que habían ingresado la cantidad adeudada al tiempo que abrían un expediente informativo por si hubiera algún tipo de responsabilidades ¡Eh, quieto parao! No te embales soñando lo que en buena lógica debería suceder. Por el contrario, recibimos un Oficio que decía: Hechos. Segundo: «Doña Elvira González González sufrió una caída casual, sufriendo un traumatismo en mano izquierda (mucho sufrimiento, me parece a mí). Tras ser valorada por don R.R.V., médico que se encontraba en el Servicio de Urgencias, derivó a la paciente al Hospital de León y no le entregó el correspondiente volante para el transporte en ambulancia. Este hecho indica que el facultativo no consideró que la situación clínica de la paciente le impidiese trasladarse a León por sus propios medios, como al final hizo¿». Y, digo yo ¿quizás el facultativo consideraba que la paciente debía ir a León andando? ¿Debería llevarla mi padre, con 89 años, en el coche? ¿Será doña Elvira González González la madre del piloto del helicóptero del Sacyl en Astorga?. Ir en avión a México sin ser las Koplovich ¿será ir por sus propios medios?. ¡Pues menos mal que el facultativo era un médico, que si llega a ser un facultativo de minas o un tratante de ganado¿! Ahora entendemos por qué al ciudadano se le empuja a utilizar la sanidad privada, siempre que «la situación clínica (y económica) le permita ir por sus propios medios». Además, para no reembolsarle a mi madre -y a otras decenas de ciudadanos, supongo- el alquiler del taxi, paga a un funcionario para que le conteste «con mucho sufrimiento». ¡Qué despilfarro! ¿A que ya empiezan a entender la teoría de las Federaciones Asimétricas? Me contaron un cuento. Me ha blar on de una antigua buena alumna de un instituto público. Que es hoy en día madre de alumnos de un instituto público; y también profesora de otro instituto público. Me dijeron que, como enseñante, había visto muchos planes desde que hace años empezara a trabajar como interina. Ahora es jefa de departamento, y aunque en los últimos cursos había danzado entre dos grupos (cuando eran unos 30 alumnos) y uno sólo (cuando rondaban los 20) en 1.º y/o 2.º de Bachillerato, iba saliendo más o menos airosa, precisamente por esa «flexibilidad» que la Dirección Provincial daba a aquel instituto del «Bierzo profundo». Se acuerda de un alumno de un pueblo tan perdido en la montaña berciana que debía levantarse a las 6 de la mañana para que un familiar le dejara en un bar, en el cual lo recogía un taxi que lo llevaba al centro donde comenzaba sus clases tres horas después de que hubiera sonado su despertador. Hace poco lo vio: tras el Bachillerato y un módulo de Grado Superior, gasta traje, corbata y sonrisa de empleado de Banca. Pero el cuento prosigue. Es madre de tres hijos. La mayor consiguió cursar ¡griego! en un instituto de otro pueblo de este Bierzo profundo. Junto con compañeras brillaron con sus notas en la Selectividad. El pequeño aún comienza 1.º de la ESO y anda ya despistado entre su antiguo horario y otro que no conoce todavía, mientras dice ¡inocente! que quieren obligarles a estudiar en Ponferrada. Y la mediana¿ Grandes profesionales lograron que estuviera en el cole mucho tiempo, en un intento de que alcanzara cierta madurez. Y todos se coordinaron para hacerle un horario acorde a sus necesidades. Y hasta aquí sé del cuento de aquella buena alumna de un instituto público de una gran ciudad, que un día -madre joven en otra no tan gran ciudad- se aventuró a vivir y trabajar en sendos pueblos. Según me han dicho, datos, números y «agrupamientos flexibles» le están desordenando las páginas del cuento; y anda detrás de una directora provincial para que venga a contemplar un poco los sitios del relato: las dos preciosas villas en uno de los límites del Bierzo: la de las viñas, y la de la piedra antigua. Acérquese, señora. Pongamos fin al cuento. Ana Isabel Nespral Méndez (Cacabelos). Doña Teresa Berganza desea rectificar la información publicada en la portada del Diario de León del pasado día 10 de octubre, referente a su nombramiento al frente del Centro Nacional de las Músicas Históricas, que tendrá su sede en León. La situación actual en relación a esta cuestión es la siguiente: don Gustavo Tambascio, quien participa en la formación de este proyecto, ha realizado a Teresa Berganza la propuesta para ocupar este cargo hace varios meses, siempre en el contexto de conversaciones privadas y amistosas, sin llegar a concretarse en una invitación formal y oficial por parte de las autori dades culturales competentes en las que se especifiquen con claridad el contenido y las funciones del puesto a desempeñar.

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