LA ASPILLERA
Enfunda, desenfunda, ¿refunda?
BIEN claro lo dejó dicho el visionario Adam Smith: «el capitalismo no pretende ejercer la filantropía». Ahora Sarkozy y otros amiguetes con querencia a las morenas dicen que quieren refundarlo (el capitalismo) y a uno le suena como a «enfundar» la pistola más que a otra cosa. El capitalismo, como el roble machadiano -«rabia inmoble en su torcido ramaje»-, es la guerra: necesita destrucción y víctimas para seguir viviendo, para seguir desenfundando y disparando una y otra vez a diestro y siniestro sin importar las bajas. Otro gurú,J.K, Galbraith, también reconoció hace tiempo que ese ciclo de «especulación y recesión» (enfunda, desenfunda) no resultaba muy beneficioso «para el buen nombre del capitalismo». Después de repasar la Red y prestar atención a lo que parece más sensato, se llega a la relajante conclusión de que nadie, ni los premios nobel que en este mundo son y han sido, saben muy bien lo que nos pasa. Hay quien quiere hacernos creer que todos somos culpables por nuestra mala cabeza, pero unas briznas de sentido común bastan para concluir que quizá unos más que otros. No creo que sea usted, amigo lector, quien a la hora del vermú se haya inventado las subprime o el subterfugio de las titulizaciones que es algo así como si, en un mismo paquete, metiera usted fruta sana y fruta agusanada y la llevara al mercado con la mejor de las sonrisas. Tampoco ni usted ni yo hemos puesto en el mercado español 1,2 millones de viviendas cuando el potencial de demanda no llega hoy a las 400.000. Ni tiene por qué sentirse muy culpable de que, según las previsiones, al final del 2009 se vaticine una tasa de paro del 14,9%, lo que, en números paladinos, representa 1,5 millones más de desempleados. Tampoco se tire demasiado de los pelos por haber hecho caso a sirenas charlatanas cuando le reclamaban con premura que trasladase a sus arcas submarinas los fondos que deberían garantizar un razonable buen pasar en la jubilación. Al menos ahora se ha apercibido de la monumental engañifa. Pero algo sí hace diferente a esta crisis globalizada de otras anteriores de la historia, algunas de las cuales, se resolvieron liberando megatones sobre ciudades indefensas y perplejas. Es el humor, la ironía quintaesenciada con la que, en especial desde la Red, se afronta esta sobredosis de estupidez. Viaje usted, amigo lector, si es que aún no lo ha hecho, hasta esta dirección cibernética: http://www.leopoldoabadia.blogspot.com. «La crisis Ninja» se titula esta novela caudalosa en datos y sarcasmo. Pero, si quieren risa de la fina, humor británico puro y crudo, vayan a las claves del asunto en este video delirante: http://www.dailymotion.com/video/x684wa_the-last-laugh-george-parr-subprime_fun. Disculpen ustedes que me sume al cachondeo pero es que no se me quita de la azotea la foto terminal, insuperable, de los banqueros de España y sus naciones en torno a Zapatero con vocación de pedigüeños. Ellos, precisamente ellos, que abanderaron entusiasmados la artimaña, estiraban la mano sin pudores. Y salieron luciendo profidenes, pero sigue sin saberse quién va a controlar, y de qué forma, esa ayudita colosal, superlativa de 150.000 millones, más o menos. Lo que sí está claro (¿alguien lo duda?) es que va a salir de nuestros impuestos. Así se va refundando el capitalismo. ¿O dijimos enfundando?