EL BAILE DEL AHORCADO
Potencias del XIX
ESTO de la compra de la Repsol por la rusa Lukoil. me recuerda el libro de Robert Kagan El regreso de la historia y el final de los sueños, uno de los análisis políticos más clarividentes de los últimos años. Como pueden suponer, lo del regreso de la historia hace referencia a la obra de otro grande, Francis Fukuyama, que, como se ha demostrado, se pasó de optimista. Aquí se ha visto a las claras que la burla de la historia es una certeza y que uno de los dogmas más claros es que hay culturas que -como la rusa- no han sido capaces de convertir a los súbditos en ciudadanos. Y lo malo es que la democracia liberal no sólo tiene enemigos en las mafiocracias o teocracias. A lo que iba. Robert Kagan describe con lucidez el gravísimo problema que nos espera a los europeos a la vuelta, no de la esquina, sino de Ucrania y Bielorrusia, y alerta de que la emergencia puede volver al mismo lugar que Fukuyama convirtió en epicentro de su «último hombre». Y Europa, este continente que se olvida de sí mismo en la ilusión de un bienestar demasiado frágil, que pensó que la burocracia económica podía ser suficiente polo de atracción para que «valores» como el poder, la Umma o la corrupción humana se convirtieran en un mal recuerdo, que creía que la mesa sería capaz de acoger a cuantos invitados quisieran sentarse, se ha dado cuenta de que la voracidad del vecino de la tundra puede acabar con el festín, y que el dios eslavo tiene la llave que enciende la cocina. Una de esas llaves está en Osetia del Sur y ya ven lo que pasó este verano. Robert Kagan se pregunta qué pasaría si una potencia del siglo XXI, como Europa, tuviera que enfrentarse a una del siglo XIX, como Rusia. De momento, parece que Putin se queda con Repsol.