Criba política
LO BUENO Y MALO que tiene la Democracia es que aquí todo el mundo puede decir lo que quiera, que no cuesta nada. Hay barra libre pagada por todos. En política creía haberlo escuch
ado casi todo y estar curado de espantos. Pero, miren por dónde, no soy el único al que le conmueven ciertas cosas. Señal de que seguimos vivos.
El «alcalde guai» de Oencia no se corta un pelo de su melena al pedirle públicamente a la presidenta de la Diputación que ponga en marcha «una criba», como la de las castañas, para filtrar o depurar a toda la pandilla de funcionarios «rojillos» que metió el PSOE en la institución cuando gobernaba. Que son, según José Estanga Rebollal, los que ahora están castigando a su municipio por estar dirigido por un líder estelar como es él, del PP. Para compensar su memez y barbaridad remata asegurando que «hay gente de izquierdas de puta madre». ¡Ole! Sólo le falta decir que los que no son «de puta madre», pues eso, no son de los míos, y sobran. Propio de los más bajos instintos dictatoriales. Eso sí, después de montarla parda, pide perdón, que también queda muy «guai» y la culpa, como siempre, es «de los medios de comunicación» que le interpretaron mal, que de aquella tenía catarro y que el jarro de vino le ofuscó.
Hacía tiempo que lo quería escribir, y esta es la ocasión. Al frente de la política, de las instituciones, no puede estar cualquier mindundi o iluminado. Cuando voy al médico, tendrá que estar un profesional formado para curarme mi dolencia física o mental. En la farmacia tendrá que estar un profesional que no me despache un bronceador para una angina de pecho.
Bien, pues la política, el ser alcalde, diputado o pedáneo, es algo tan serio como la salud y la comida. Debería ser el referente de nuestra higiene social, para vivir en sociedad todos lo mejor posible. Sí, eso, para ser felices.
Por eso, mi propuesta es que, al igual que para ser médico, farmacéutico o ingeniero de caminos hace falta estar docto en la materia, para ser político la sociedad debe exigir lo mismo. Así, debería existir un filtro (criba para Estanga) de colegio profesional para ejercer de político, impuesto no por los partidos de turno. Sería responsabilidad del propio sistema social, como el que rige otras materias importantes como son la educación o la justicia.
Si a Estanga su propio partido le ha parado los pies y le ha hecho ver su bajeza política, al PSOE también llega aire fresco. Esteban Jesús Carro es el hombre elegido por la provincial para encajar las múltiples aristas de los socialistas de Ponferrada. Carro está empleando el sentido común, quiere sumar y no restar. Y ahí está la clave. Tan sencillo y a la vez tan complicado. ¡Qué se lo pregunte sino a José Luis Ramón, presidente del Consejo del Bierzo!. El voto de izquierdas existe en Ponferrada, pero como todo, necesita alguien que los saque del marasmo del desierto, que les devuelva la ilusión, la sensatez, despejar la
s rencillas y curar las puñaladas.
Política es gestión, crear ilusión y luchar por nuevas metas. Lo han entendido bien en el pueblo de La Ribera, donde los bebés vienen al mundo con un jamón y una hogaza debajo del brazo. Ilusión para el 2009.