Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER

¿La España inferior?

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VICTORIANO CRÉMER
León

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LA GENERACIÓN, el grupo o la circunstancia en la que me tocó vivir, fue sin duda la que movió los argumentos clásicos de la España de Isabel y de Fernando, que era por cierto, una España vulgar, elitista y dominadora, una España sometida a tantas presiones e influencias que no le quedaba fuerzas para resistir. Y así, como un país de pandereta; al que no se le concede tiempo, permiso ni lugar para usar de la cabeza...

A la España del cincel y de la maza, le ha sustituido otra España sostenida por los juegos bastardos del interés de partido o de las manipulaciones del sistema capitalista.

Esto no quiere significar ningún apunte hacia una España bélica, una España con ideas, una España independiente, porque el sistema, hábilmente ha conseguido reunir fuerzas, poner en juego intereses y completar lo que pudiéramos llamar cerco del ser humano: hasta su absoluta disolución.

De haber alguna asignatura pendiente sería la de la emancipación del ser humano.

Las patrias no son ni madres ni madrastras, son simplemente consecuencia del sistema.

Cuando se habla de guerras o de movimientos emancipadores, se pretende ocultar lo que es en verdad bárbara colisión económica.

Ahora mismo, en que nos encontramos bajo la presión de otra guerra cruelísima, no se trata de dominar al islamismo integrista, sino de reducir a la obediencia absoluta a todo aquel que no piensa igual que pienso yo, que diría el Maestro Campanones.

Frente a esta bastardía de la historia, la generación del 98, que salía precisamente del resultado de un manejo de los mismos que en la actualidad instrumentan guerras y muertes, y condenan ideas y elevan el linchamiento de grupos humanos a categoría de ley, pues digo, quiero decir, que la generación del 98, buscó en su interior, en la intrahistoria la justificación de una patria vendida, postergada y traicionada por la «impura palabra del hombre sudoroso».

Y cuando se mencionan las dos Españas, o la Patria partida, en realidad a lo peor que nos referimos es al sentimiento cainita que todavía predomina en núcleos importantes de la Sociedad Española.

De modo que cuando desde mi ya larga perspectiva vital intento señalar la evolución, los contrastes de la vida que me ha vivido, me encuentro con el fenómeno de la repetición continua de la historia. Hasta el punto de que cualquiera de los aspectos de la biografía humana española que intento hacer brotar recuerdos,, situaciones y aún personajes de perfiles análogos a los de aquellos que fueron hace un siglo motivo de nuestra preocupación y rebeldía.

Lo triste es que las generaciones del ahora mismo ni se preocupan ni se rebelan. Y entonces se nos da el resultado de tantísima pereza mental; «la España inferior que ora y bosteza».

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