Diario de León

LA VELETA | FERNANDO JÁUREGUI

¿Ofensiva Rajoy?

Fernando Jáuregui

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«HAY QUIENES piensan otras cosas, pero yo voy a seguir», dice Rajoy con su bruma galaica. Por supuesto, primero tendrá que poner orden en casa, y eso no va a ser fácil, con el tremendo tsunami que arrasa la Comunidad de Madrid, donde, a las investigaciones de Garzón sobre cuestiones que ya figuraban en algunos de los dossieres que circulan por ciertas redacciones y mentideros capitalinos, se suman las presumiblemente trepidantes sesiones en la Asamblea madrileña, que empiezan esta semana, sobre la trama del espionaje. Es posible, incluso, que ambas cuestiones, corrupción y espionaje, acaben solapándose en algunas intervenciones: los socialistas madrileños, habitualmente tan poco operativos, están dispuestos a aprovechar esta oportunidad, en la que, encima, juegan las rivalidades entre los populares aguirristas y gallardonistas. Que Madrid es cuna de todos los males políticos es algo que no es nuevo: ya quedó patente en la comisión de investigación, tan seguida por la opinión pública, acerca del -˜tamayazo-™. Pero de aquello no salió nada, ni siquiera un propósito general de enmienda. Personalmente, creo estar seguro también de la honradez de la presidenta Esperanza Aguirre, aunque no tanto de la de algunos más o menos directamente en su entorno, que hacen imposible que ella sea una alternativa a Mariano Rajoy, suponiendo que ello sea posible o necesario. ¿Habrá una ofensiva de Rajoy o no? Pensar que esos puñetazos sobre la mesa pudiesen estar coordinados entre Génova y el poder paralelo que anida en la sede de la Comunidad, en la Puerta del Sol, es ya ilusión prácticamente imposible. Así que Zapatero puede estar tranquilo ante el panorama que despliega el principal partido de oposición. Puede que siga el PSdeG gobernando en Galicia, dicen las encuestas, y hasta que un socialista se encarame a la lendakaritza en el País Vasco. Tan tranquilo y seguro de sí está Zapatero que hasta invita al Papa al Xacobeo que seguirá, previsiblemente, controlado por la Xunta de Pérez Touriño. A punto estuvo el presidente de besar la mano del supercardenal Bertone si el numero dos del Vaticano no la hubiese apartado prudente y discretamente. Y es que, sin nadie a su izquierda, con muchos mal avenidos a su derecha, ZP se siente el rey del mambo nacional, que es una especie de mambobama , como dicen, con humor negro, algunos populares.

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