CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER
Un negro en la Casa Blanca
LA VIDA y la historia son como son, no como debieran ser, y la circunstancia orteguiana es la que en resumidas cuentas conforta el perfil de una época.
Al cabo de siglos de confusión y de cambios producidos por los estados aristocráticos ante el despavorido pelear de los seres de color oscuro y del estado de esclavitud a que el mundo se obligaba ante la prepotencia y la fuerza de los estados del gran convenio occidental, pues al cabo de este inmenso capítulo de poderío y de difícil justificación, viene un muchacho de Kenia y se dispone a resarcirse de todas las miserias y servidumbres a los que la raza inferior a la que pertenecía, la obligaba.
Contempló su horizonte y de pronto se le antojó luminoso y se echó a andar eludiendo los riesgos naturales a fuerza de tesón, de coraje y de amor.
Porque el amor de los unos, sin los otros, era el destino de este Barack Obama que en la tarde del 20 de un mes crudo de invierno especial 2009, tomaba pacífica posesión del supremo Estrado de la gobernación del país más importante y poderoso del mundo para inaugurar el cambio más radical de cuantos los Estados Unidos de la América conquistadora podía temer.
Ante este hecho verdaderamente histórico el resto de los pueblos del mundo se detuvieron y solicitaron permiso para formar parte de un Universo que ofrecía un color distinto y un estilo diferente.
A partir de este momento, ya la vida en general no podía, no debiera ser la misma.
Todavía nos acosaban los recuerdos de un gobierno brutal y sin escrúpulos y de una ambición desmesurada para que no resultara sorprendente y deseado este nuevo espíritu de gobernación en el cual al menos se espera un concepto de la justicia menos cruel que el que había caracterizado el dominio del Bush de Guantánamo.
Y ante la posibilidad de poder disfrutar de un estado general de conciencia a flor de verdad y de convivencia, todos los pueblos del mundo, incluidos claro es, los negros de la esclavitud y del vasallaje de la raza blanca, millones de seres humanos liberados formaron el coro de la Liberación.
España entre ellos. Porque con todo el peso del infortunio a que obliga la crisis y las profundas quiebras a las que estamos sometidos, también los españoles esperamos que esta fenomenal demostración de fe, de esperanza y de solidaridad no se rinda y sea este espigado miembro de la comunidad negra el que nos facilite la recuperación.
También nosotros, emitimos nuestras canciones de bienvenida y de ilusión y ofrecemos a Obama el tributo de nuestra felicitación...
Pero a cambio solicitamos que nos sea concedido el premio compensatorio de un tiempo de certidumbres, de paz y de entendimiento entre los unos y los otros y que bajo la tutela benemérita de este negro milagroso nos sea devuelta la paz y la posibilidad con ella de una vida serena y pacífica que nos tenemos merecida por lo mucho que estamos pasando.
Decir que en las manos de este benemérito Barack Obama encomendamos nuestro espíritu, puede parecer una demanda desesperada. Y lo es, señor presidente, lo es...