Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER

Gracias, muchas gracias

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VICTORIANO CRÉMER
León

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Y EL CASO es que no sé a quién agradecer el estado de ánimo en el que he caído, cuando se me repitió una y cien veces que los leoneses somos los más y los mejores y que ante nuestro valor y capacidad de resistencia, no prevalecerán ni los islamistas, ni los tanzanios, ni los payos ni los gitanos.

Pese a toda asechanza y jugarreta, León, el Reino de León, con sus variantes históricas y sus contradicciones municipales, seguirá la senda de los muchos sabios que en León han sido y serán.

Andaba el que suscribe un tanto y un cuanto trascordado, con la carga de mis carencias a cuestas como complemento de la crisis que nunca acabaremos de saber a quién debemos agradecer, cuando una de las mujeres-periodistas de más ahínco y resistencia de cuantas formas el espléndido conjunto de señoras, señoritas, jóvenes y jóvenas, la compañera y sin embargo amiga María Jesús amén, tituló su crónica de guerra con esta conclusión: «No hay por qué gemir, ni ha por qué llorar, / libre es la mujer / y a quien quiera puede amar... y naturalmente traducir a su lenguaje los sucesos que se producen día tras día y noche tras noche, sobre todo cuando contamos con los bondadosos reyes Magos para salir de apuros.

Y dice y asegura la crónica a la que aludimos: «León saldrá de la crisis antes que el resto del país... según los empresarios». Y el eco de palabras de tan subido optimismo nos llenó de alegría y nos condujo hacia las situaciones del más concluyente optimismo.

León nos repetíamos hasta aprendernos la frase de memoria, saldrá de la rebambaraba política a la que nos ha metido el uno, el otro y el medio pensionista que aspira a un puesto en la G-26. Y algunos señores empresarios dignos de atención y de confianza, con lengua segura y ánimo que no decae ni aunque el Ministro de los Dineros nos asegure el presente y el futuro se empeñan en llevar a nuestro ánimo, una bocanada de aire fresco y puro para corregir el torbellino de los precios.

Y así como el personaje de Zorrilla, la princesa que pescaba en ruin barca, salió del cayuco libre y segura, los señores del comercio y de la industria, a cuyo frente aparece don Manuel Lamelas, presidente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, se disponen a garantizar la estabilidad de tan bello sueño, esperando que los poderes superiores, con mayor influencia en los dineros del comercio que el que pudiera exponer Don Alfredo, hagan lo que sea necesario para que tan bellas conclusiones, a las que se está llegando, tengan siquiera visos de verdad.

León, claro es, que saldrá de la crisis. Pero asegurar que esta operación de salvamento no se producirá ni antes ni después de otros pueblos de mayor enjundia social, como Barcelona por ejemplo, que está en todas las combinaciones para quedarse con el pan y la limosna, que esta afirmación se declare libre de impuestos, es cuando menos una salida de tono... ¡Y no estamos para músicas!...

Ni de la Filarmónica de Don Abel Pardo ni de la inolvidable de Odón Alonso. ¡Menos fraseología musicada y más pan blanco, señores de la Sala...!

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