la opinión del lector
Es delito matar... y matarse
El mandamiento más fácil de cumplir para mí ha sido siempre el quinto, pues sólo de pensar que pudiera quitar la vida a un semejante, se me ponen los pelos de punta y no por miedo a la cárcel, sino porque mi conciencia no estaría ya nunca tranquila. Tampoco se me pasaría por la cabeza pensar en el suicidio, pues si respeto la vida de los demás, debo respetar la mía. Tampoco soy partidario del aborto ni de la eutanasia, aunque en estos puntos respeto la opinión de los demás. Lo que sí me preocupa y me duele es que muchas veces nos hagan héroes por separar a dos violentos en una pelea callejera o defender a una mujer, a veces metiendo la pata, de la paliza que le está propinando su pareja y no nos hagamos eco de los que se matan ellos mismos poco a poco por ser incapaces de salir de la droga o el alcohol. He citado varias veces a un chico rubio extranjero que no ha querido delinquir, pero que no es capaz de salir de la droga y, como no tiene dinero para adquirirla, esnifa unos disolventes que lo están convirtiendo en un esperpento que día a día ve su final más cercano. Ya apenas anda. Una cosa es la libertad que uno quiera hacer con su vida y otra ver ese espectáculo por la calle. Manuel Alonso Pérez (León). Ciencia, tecnología y sociedad Parece sencillo darse cuenta de que la ciencia y la tecnología son dos actividades muy influyentes en la sociedad ya que los riesgos y beneficios de su progreso recaen directamente sobre el ciudadano de a pie. Cabría preguntarse si nosotros, ciudadanos, deberíamos tener un papel más importante a la hora de decidir sobre qué se investiga ya que parece que el rumbo que toman estas investigaciones lo deciden las grandes empresas y los más poderosos económicamente. Esta es mi opinión, una estudiante de ingeniería que piensa que algo no va todo lo bien que podría ir en el mundo de la la ciencia y la tecnología.