Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

DURANTE nueve meses la naturaleza reservo para mí el papel de espectador impaciente, mientras tu madre esculpía y sentía una vida en su interior. Pero en mi papel no deje un momento de estar pendiente, de que a ninguno de los dos os faltase de nada, y ofreceros mi protección y cuidado. Llegado el ansiado momento hice la maratón en tan solo un pasillo de escasos metros, hasta que me permitieron entrar, para estar al lado de vuestra madre, en nuestro momento mas importante; fue un momento de tensión, extraño, de dolor con increíble recompensa: un maravilloso regalo.

Desde que nacisteis tanto tú antes como luego tu hermano, no he dejado de aprender con vosotros, y muchas veces he pensado cómo agradeceros, y ahora lo quiero hacer a través de estas líneas, y hacerlo tal día como hoy, y en nombre de todos aquellos padres que se sientan identificados, con lo vivido con sus hijos, dedicarlo.

¿Cómo agradeceros? Cómo expresaros mil y un sentimientos que habéis despertado, cómo deciros que me habéis hecho ser más humano, mis pequeños hombrecillos chiflados, sois la esencia de la vida, sois vosotros quienes me habéis arrancado de mi atardecer, convirtiendo en un largo amanecer de sentimientos mi existir, que el devenir de la vida y la estúpida madurez, me había arrancado y desgarrado.

Hombrecillos pequeños y sabios de vida, de movimientos y gestos alocados, miradas intensas que ahondan en el interior más puro del alma, y la purifican con un chorro de alegría y esperanza.

Es relativamente sencillo ser padre, si la naturaleza te permite ese regalo, pero me aterra y me inquieta llegar a merecer serlo, aunque con todas mis fuerzas lucharé por ello.

Sois vosotros sin duda quienes más me habéis enseñado a mí, sois vosotros quienes más me habéis entregado, soy yo quien aprende de vosotros. ¿Cómo podría yo mantener viva esa pureza que regaláis con vuestra presencia sin daros cuenta?. ¿Cómo evitar que la vida cotidiana os arranque, lo que de forma natural ahora entregáis? ¿Cómo evitar que os convirtáis en perdedores de ilusiones como nos ha pasado a otros?. No dejéis jamás de ser esos diminutos locos soñadores, que habéis convertido en magia todo lo que os rodea. Los días vuelven a ser intensos esperando compartir un rato con vosotros de ellos. Las Navidades han vuelto a ser ilusión y magia, los cumpleaños alegrías, los amaneceres hermosos, los anocheceres tiernos y dulces, cuando vuestro cuerpo mecía entre mis brazos. Los otoños han vuelto ha ser aquel largo manto de hojas, que tanto me gustaba hacer crujir años atrás, como vosotros lo hacéis ahora pisando sus sequedades repletas de tonalidades, y las copas de los árboles se ven como paleta de pintor consagrado. Las nubes ahora destello de luz, que se aventuran a transformarse en figuras y figuras de formas diversas y algunas con forma humanas o de animales, las nevadas ahora se reciben entre pugnas interminables de bolas de nieve. Las primaveras florecen más que nunca y los veranos, no tienen parecidas sus vacaciones a ningunas vividas antaño.

Pero el tiempo pasa imparable, raudo y veloz; apenas os defendíais hace nada y ahora corréis entre gritos y risas de uno al otro cuarto, de este vuestro hogar ahora ya mágico, pues un día lo convertís en una isla, al otro en un galeón pirata, en un fuerte o castillo, o quizás en un planeta lejano... Todo lo que vuestra imaginación proyecte, mis pequeños genios alocados. Muchas vueltas le tengo que dar y le he dado, ¡cómo podré transmitiros lo bueno y no lo malo!. Al final de mis días ya en vuestra madurez, me daría por satisfecho en mi labor y trabajo, si he llegado ha lograr, lo que yo considero sería la satisfacción plena como padre; haber conseguido que retengáis al máximo, la amplitud de vuestra genialidad presente, de estos pequeños locos a los que tanto amo y adoro, y que tanto de la vida me han enseñado.

Cómo sumergirme en vuestra genialidad, en vuestra frescura, en vuestra compleja sencillez; y retener toda esta esencia de vida, para trasmitírosla yo a vosotros, como me la habéis regalado a diario, cómo proyectaros cada día de vuestra vida, lo que ahora generosa y espontáneamente, sin daros cuenta me habéis entregado. Regaláis bastante más de lo que pueda daros, compartís más de lo que yo pueda compartir, siempre estaré en deuda con vosotros por tantos momentos mágicos.

Algún día quizás lleguéis a sentir, lo que yo siento por vosotros, y un pequeño hombrecillo chiflado, como una fuente de vida, con su chorro os empape, y os rescate de la vida rutinaria, y os lleve a su universo mágico sin egoísmos y puro de engaños y de vanidades. Y os daréis cuenta igual que yo lo hago ahora, ¡cual infinito es el amor de un padre con sus hijos! Y como los hijos os convertís en la razón por la que luchar a cada paso, en todo momento, sois todo por lo que luchamos sin descanso, repletos de preocupaciones e ilusiones por vosotros, os entregamos nuestra vida a diario.

tracking