EN EL FILO | FERNANDO JÁUREGUI
Entre la moción de censura y el gran acuerdo
ALGO TIENE que ocurrir. Las cosas no pueden quedar así tras el lamentable episodio del anuncio de la retirada de las tropas españolas en Kosovo. La ministra de Defensa, y su jefe, José Luis Rodríguez Zapatero olvidaron demasiadas cosas a la hora de proclamar urbi et orbe que los soldados españoles se retiran de un país con el que no mantenemos relaciones. Espectáculo de descoordinación en el Gobierno, entre el Gobierno -”o parte de él-” y La Moncloa, silencio pertinaz de Zapatero, que afronta como puede la sesión de control parlamentario Y tormenta de ideas en el PP, donde, en medio de la cierta confusión generada por el estallido de casos aislados de corrupción, algunas voces llegan a considerar la hipótesis de una moción de censura contra el gabinete de ZP.
Es obvio que, ante una crisis económica que apenas ofrece buena noticia alguna, ante la práctica desaparición de muchos ministros, ante una soledad parlamentaria que le va a impedir hacer aprobar algunos proyectos de ley importantes, Zapatero no puede soñar con cumplir sus planes: prolongar sus tempos de decisión hasta junio o julio, después de las elecciones europeas -”que esa es otra-” y tras un debate sobre el estado de la nación que está demasiado lejano como para poder decir que el Parlamento está cumpliendo su función. Al presidente le quedan unas brevísimas vacaciones de Semana Santa, tras el cuarto de hora de cierto protagonismo en el encuentro del G-20, para imaginar qué conejos saca de la chistera.
¿Crisis de Gobierno? Es evidente que no sólo se trata de un cambio de caras, sino también de política, de organigrama, de ideas. Es urgente una remodelación ministerial, porque los titulares de varios departamentos están como ausentes, de tanto como callan. No faltan voces que le reclamen al presidente tender una mano al PP, pese a que los populares tensan la cuerda de su oposición: hasta presentaron un recurso de inconstitucionalidad contra los Presupuestos en vigor, que ciertamente son surrealistas. Parece, pues, que la salida de la gran coalición, o del gran pacto está, de momento, descartada. Y es muy prematuro empezar a especular con un adelanto de las elecciones, que en La Moncloa ni consideran también por el momento. Porque, si las cosas siguen así, todo será posible de aquí al otoño. Algo hay que hacer, repiten todos. Pero el movimiento le toca al habitante de La Moncloa. Y la esfinge, impertérrita aunque cada vez más ojerosa, nada dice, aunque aseguran que hablará pronto. ¿Tras las meditaciones de Semana Santa en las dunas de Doñana?