CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER
El taumaturgo Solbes
TARDÓ tiempo en hablar, pero al final de la gran jornada habló. El Excelentísimo señor don Pedro Solbes, ha dicho que si hiciera falta habría dinero... para recatar Bancos.
Y como daba la feliz circunstancia de que discurría la Reina de las Españas por tierras del Reino de los veinticuatro Reyes, no pareció al personal que fuera el momento más indicado para blasfemar en arameo, ante palabras tan esclarecedoras como las pronunciadas, precisamente en tiempos de escasez, por el ministro de los drenarios del común. Nos parece bien, muy bien, por la cuenta que nos tiene, que nuestros bancos naveguen boyantes por estos mares tenebrosos de la crisis.
Y si fallaran en su ruta, por culpa del maldito tango de la política, allí o aquí está el ministro de los caudales públicos para ayudar al Banco de nuestra predilección y de nuestros tesoros domiciliarios para empujarles y elevar sus gananciales hasta niveles superiores. La Reina, doña Sofía, llegó silenciosamente, con el aparato que siempre suele acompañar a los reyes, ministros y viajeros ilustres, aunque en el dispositivo se tuvo mucho cuidado de que no se escaquearan los profesionales de la prensa, de la radio y de la tlevisión, no fuera que en el gozoso barullo de la llegada de la Reina se fuera a colar un terrorista con escopeta y lo jodiera todo.
El evento de la inauguración del Museo Bíblico y Oriental se desarrolló sin alteración del programa, siendo para León un motivo de orgullo y de satisfacción que se celebrara la visita de su Majestad y de su cortejo sin que se alterara el pulso de la Ciudad, tan sin pulso desde hace ya años y con tan escasa esperanza de salir del atolladero.
De ahí y de aquí que las palabras de Don Pedro, anunciando la solvencia del Estado Español para el sostenimiento en todo su vigor de los bancos y cajas de ahorro y montes de piedad hayan producido en la gozosa autonomía de León ciertos vientos negros de zozobra y de contradicción.
Porque se dice, se repite y se menciona todavía tímidamente un razonamiento que no se le salta un gitano canastero. Dice: «pero bueno, don Pedro, si verdaderamente hay dinero para mantener en su apogeo a los Bancos y Cajas de dineros públicos, ¿por qué no hay para dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y dar posada al peregrino?».
¿Qué diría la Reina si después de recibir los testimonios de lealtad y cariño del personal se enterara de que la Capital del Viejo Reino precisamente y su Concejo, viven y se desarrollan anchamente como el chico del obrador, sin necesidad de preocuparse de sus posiciones y posibilidades económicas?»...
El día 11 de marzo del año 2009 fue un tiempo feliz. Nos vino la Reina a ver y estamos en situación de poder despotricar en hebreo sin necesidad de declarar la guerra a los árabes...
Y don Pedro Solbes puede seguir tranquilo en su cómodo sitial del ministro. Los bancos seguirán en pie y, por supuesto, bien dotados. Losa que corren el riesgo de morir en la demanda son los contribuyentes, señor Solbes, son los contribuyentes...