Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER | VICTORIANO CRÉMER

La penitencia, en decadencia

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VICTORIANO CRÉMER
León

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ERA EL MIÉRCOLES de ceniza, el miércoles de la Penitencia, después de quemados los fuegos del Carnaval, cuando me detuvo la buena señora del blanco rostro y de peluquería a la vista, y va y sin pararse en barras, me dice:

«Señor; hoy es miércoles».

«Bueno, ¿y qué?» respondí yo también sin mover la ceja izquierda, que es la de las incógnitas.

«Pues que no le veo la cruz de ceniza de la penitencia»...

«Es que verá usted, seguí respondiéndola, porque soy muy educado para con las mujeres de pelo de plata vieja, es que yo no tengo nada de qué arrepentirme»...

«¡Anda la órdiga, dijo la señora, ¿no sabe usted que, según está demostrado, el ser humano peca cuando menos siete veces, siete cada día?»...

«Pues no señora, no lo sabía, pero un día me informarán puntualmente que yo no peco ni siete veces ni ninguna vez. Y no porque me sienta santo, santo, señor de los ejércitos, llenos están de gloria los cielos y la tierra, es porque sencillamente no tengo tiempo para pecar un poco; tengo que trabajar y los que tienen que trabajar para comer caliente no tienen tiempo disponible para pecar»...

Para convencerla añadí que en los tiempos felices de mi niñez, bajo los auspicios de mi querida madre, ésta me llevaba de la mano hasta la parroquia y me obligaba a suscribir con la cruz de la ceniza mis muchos pecados.

«¿De qué se acusa usted?» me solía preguntar el bondadoso cura párroco de parroquia. «De pecados pequeños, como no haber obedecido a mi madre cuando me encomendaba acudir a la novena del Sagrado Corazón».

Y quedaba saldada la deuda. Y es que entonces no se había declarado la crisis nacional y sobre todas las cosas del mundo que me concernían la del Real Madrid y el Raulito famoso.

Como ahora, ¿sabe? Cuando en estos oscuros meses y años alguien sugiere que nos corresponde hacer sacrificios, por los pobres de este mundo, alguien descaradamente informa:

«No hace falta mientras el Real Madrid juegue y gane lo que tenga que jugar y ganar. Pensad y entended que todo el ánima viva del pie en crisis se compensa con que el Real Madrid la supere al no menos real Barcelona y que si el Real Madrid, el supremo poder económico de la industria de la patada reglamentada, consigue ganar la Liga o lo que fuere, España entera, abandonaría cualquier intención de penitencia, para entregarse en los brazos amantes del Real Madrid y su Raulito.

Piensa que quizá, tal vez, la actual situación catastrófica por la que estamos pasando se deba a que el señor presidente del Gobierno, en uso de un derecho que nadie le regatea, se declara del Barcelona. Ese será su fracaso. Porque en buena ley política, democrática y religiosa, no hay más partido que el que gana el Madrid, ni posiblemente más dinero que el que dispone el Real y poderoso Real Madrid.

Si le diera al presidente que le correspondiera por añadir a los resúmenes de la Gran Trampa nacional los dineros del Real Madrid, se acababan las crisis. En fin, nada...

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