LA GAVETA | CÁESAR GAVELA
«Volverás a Ponferrada»
DESDE hace treinta años el Ayuntamiento de Ponferrada se ha esforzado en mejorar el nivel cultural de los ciudadanos. Baste recordar la Casa de la Cultura o el Teatro Bérgidum, con su admirable programación. También es muy importante la creación de diversos y muy meritorios museos en una ciudad que no tenía ninguno. Y ha sido crucial la rehabilitación de la fortaleza templaria, que hoy día es uno de los destinos más fascinantes del noroeste de España.
En la última época, además, han surgido dos grandes iniciativas. Una estatal, importantísima. Me refiero a la Ciudad de la Energía, empeño tan ambicioso como enraizado en la historia industrial del Bierzo. Realidad en marcha que debemos al presidente Zapatero. La otra es la Fundación Municipal de Cultura Conde de Lemos, que justo ahora amplía sus actividades con la convocatoria de becas de investigación, de altos estudios o de creación artística. Se trata de una labor que acerca a Ponferrada a las pequeñas ciudades europeas que aman la cultura, que se comprometen con ella, que trabajan para favorecer la imaginación y la memoria de sus vecinos. Se ha hecho mucho, pero hay que mejorarlo. Para ello es imprescindible la participación ciudadana. Creo muy interesante un comunicado de Izquierda Unida en el que habla de un Consejo Municipal de Cultura; creo que es una buena idea. La de constituir un foro donde estuvieran representados los trabajadores de la cultura, los creadores, los espectadores, etc. Donde hubiera debate y se hicieran propuestas novedosas, vanguardistas y ajenas a la pulsión del localismo. Propuestas que, naturalmente, serían aceptadas o no por los representantes políticos, pues ellos son los depositarios de la legitimidad democrática.
También comparto con IU que la cultura municipal se está centrando mucho en un historicismo tan respetable como menor. Todo eso de los templarios, al igual que las ceremonias de la guerra de la Independencia que surgen por ahí, y tantas otras iniciativas medievalizantes, están muy bien, sin duda, para quien tenga esa visión eminentemente turística de lo cultural. Pero, sin criticar tales deseos y menos aún la acendrada pasión por disfrazarse que tienen muchos bercianos, sería muy conveniente que Ponferrada se involucrara más en otras labores culturales. Más cercanas a lo contemporáneo, a la luz de lo que pasa. Es admirable realizar profundos estudios acerca de las costumbres de los monjes de Carracedo en el siglo XIII o sobre las leyendas que sobrevuelan el Castrelín, pero se echa a faltar una implicación mayor con la modernidad, y con la búsqueda que es todo arte, que es toda cultura. Lanzo una idea: En Ponferrada vivió seis años y escribió parte de su obra literaria más relevante Juan Benet. Me refiero a Volverás a Región , la misteriosa novela que creó aquel ingeniero de caminos canoso y alto que concretó su vocación literaria mientras combatía el gran tedio de la ciudad del Dólar. Benet es uno de los grandes narradores españoles de los últimos cincuenta años. Ponferrada podría adoptar su mito literario. Su mito personal. El de un hombre lúcido y épico que dirigía las obras del pantano de Peñarrubia y que luego se refugiaba en el Hotel Madrid a escribir sobre aquella tierra dura, helada, brumosa, poblada por personas remotas, bajo la memoria calcinante de la guerra civil. Al hilo de ese legado de Juan Benet, la ciudad se situaría en el mapa de la literatura de un modo original y, a la vez, sería faro para los lectores y críticos del escritor; y de lo que él supuso en nuestra narrativa. Y quien dice Benet, dice otro proyecto. Pero, desde luego, no parece razonable que las andanzas templarias o jacobeas sean los principales referentes de la cultura a su paso por Ponferrada.