crémer contra crémer | victoriano crémer
Murieron cinco rumanos y cinco cartagineses
No es nada fácil, acordonar los acontecimientos que se producen en el mundo y no exponerse a dejar escapar el suceso que verdaderamente tiene importancia. Por ejemplo, todos, incluso los menos dados a ceñirse a la pura y puta actualidad, se habrán detenido ante la detención en León, capital del Viejo Reino y empeñado en sacar a relucir todo el repertorio real y nada verdadero de la realeza en danza y en pitanza, desligándose del compromiso de atender cuidados del novísimo ensayo gubernamental inventado por el señor Zapatero, del cual, según los datos que se obtienen sobre la marcha este último y sugestivo grupo para cubrir vacíos y para salir al campo con los paladines más encopetados y mejor probados de cuantos se disponen en el Reino, serán los protagonistas últimos de la promoción en pos de la erradicación del movimiento de desaceleración que nos marea. Son nombres de ejecutivos fogueados que aceptan el compromiso de cerrar la herida política y económica que se ha producido en el sufrido cuerpo nacional. En la refriega ha muerto políticamente cinco cartagineses cuyos cuerpos se entregan al oscuro templo del olvido. No está en nuestro escaso saber, lo que resultará de este postrero intento del señor Zapatero, pero nosotros, los leoneses del exilio interior le deseamos los mayores y más rotundos aciertos, aunque todavía nos queda la reserva mental de sospechar que tampoco esta vez el señor presidente ha conseguido el acierto pleno, que todos esperábamos y yo el primero. Una crisis política es accidente social, cultural, económico, político y eclesial que no se arregla de un plumazo, ni mediante el tal o cual sermón de las siete palabras. Como adelanta el técnico en la materia, para alcanzar el éxito que se pretende en el manejo de los cromos para gobernar, se necesita disponer de dosis copiosas de entendimiento y de voluntad para conseguir dar con el resorte y con el nombre e aquel que ha de cargar con la seria responsabilidad de establecer las líneas programáticas del gobierno de la ínsula. A lo largo y escabroso del tiempo que llevamos hurgando en nuestros esquemas y moviendo a hombres y mujeres bien dotados, se ha llegado a este final, que se supone, en el cual se han incorporado a la voz de mando, los más y los mejores de la lista de candidatos. Si pasado un tiempo prudencial y unas hambres difícilmente sostenibles, no se ha dado con el recurso milagroso que nos liberara de la esclavitud de nuestra crisis habrá entonces que encender la tradicional lámpara al diablo, mientras la policía, siguiendo la pista de los rumanos, dio con la huella que hacia la banda conduce y detuvo nada menos que a veinticinco de los señores de la fraterna Rumanía románica, apresurándose a ponerles en la cárcel, reservada para los que se pasan de listos y de prudentes, después de una relación biográfica de cuarenta y siete robos en tres meses. Como sucede a veces de estos veinticinco rumanos no se ha escapado ninguno, ni se ha implorado su libertad al calor de la columna catedralicia de las Apelaciones... ¡Menos mal. ¡Y viva el Emperador Trajano!