Diario de León
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Crónicas bercianas | r. arias

Aeste paso, para interpretar los signos que nos envía nuestra maltrecha economía habrá que terminar acudiendo a expertos botánicos y a cualificados oftalmólogos en lugar de a los desacreditados colegas de Greenspan y compañía. Así podríamos discernir si los brotes verdes son realmente verdes o si a los políticos de turno les pierde un daltonismo transitorio agudizado por episodios electorales como el que acabamos de sufrir .

Lo cierto, y llámenme antipatriota, agorero o lo que quieran, es que quienes perciben tanto verdor en la pradera patria deben vivir a cientos, tal vez a miles de kilómetros de territorios como por ejemplo el Bierzo. Uno no puede más que aplaudir con las orejas el eventual hecho de que más de trescientas personas hayan encontrado trabajo durante el mes de mayo en la comarca, pero la estadística no habla con la misma elocuencia numérica del drama que viven muchas grandes empresas y por ende pequeñas contratas o proveedores que están al filo del abismo. Tratar de ver sólo los brotes de verde desvaído frente al negro que se ceba en los tallos no es una actitud muy inteligente a la hora de adoptar soluciones.

Eso es lo que parece que está ocurriendo con uno de los troncos capitales de la economía berciana y leonesa en general. Aunque haya quien no quiera ver como las pilas de carbón se disparan hacia el cielo de Cubillos o de Anllares en un signo inequívoco, de un lado de que la industria española no demanda energía porque está semiparalizada y de otra parte de que el kilovatio generado con mineral autóctono no es rentable a la hora de la comercialización en la red; sobre todo frente a las hiperprimadas energías renovables.

Por una vez los intereses de los empresarios carboneros como Victorino Alonso o Viloria coinciden no sólo con los de las grandes compañías eléctricas, sino en primer término con la conservación del empleo en los pozos. Si el Gobierno no recupera el incentivo al consumo de carbón en la generación eléctrica -”la otrora bautizada como peseta/kilovatio-” habrá problemas a muy corto plazo en muchas más casas de las que ya malviven a cuentas de una recesión que a veces proyecta sombras de depresión. Los parques de las eléctricas bercianas están a rebosar y puede llegar el momento, por el simple criterio de la ley de la oferta y la demanda, de que no puedan tragarse ni una sola tonelada más. Entonces habrá que acudir también a un experto en fenómenos caleidoscópicos o en combinaciones cromáticas para adivinar el color de un horizonte en el que se mezclan pampanitos verdes con tallos de ébano.

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